En la pequeña ciudad de Santa Fe, en la que todos se conocían porque eran vecinos o estaban emparentados, Estanislao López eligió a quienes lo acompañarían en su larga gestión de dos décadas. Seguramente habían sido sus condiscípulos en la escuela de primeras letras de la Orden Franciscana.
Gobernar implica saber rodearse: los colaboradores de Estanislao López
Los colaboradores de López, formados en Córdoba y Chile, fueron cruciales para la construcción institucional de Santa Fe y su resistencia al centralismo unitario.

Entre ellos podemos nombrar a José de Amenábar, Juan Francisco Seguí, Pedro Tomás de Larrechea, José Elías Galisteo, Pascual Echagüe y Urbano de Iriondo, quienes estuvieron firmemente comprometidos con el federalismo y la construcción constitucional de la nación.
Solo Domingo Cullen había nacido fuera de Santa Fe. Sin duda también en la milicia contó el Brigadier con fieles y decididos subordinados que dieron batalla a su lado.
Sin embargo, este artículo se referirá solo son los colaboradores políticos, aquellos que habían alcanzado un alto nivel académico, condición que presuponía eran los más capacitados para gestionar el estado provincial o intervenir en los procesos organizativos que se sucedieron, congresos frustrados, tratados y pactos.
Ellos se desempeñaron, alternativamente, en los dos ministerios que integraban el Ejecutivo provincial, el de Gobierno y de Hacienda, que inicialmente fue Junta de Hacienda.
En muchas oportunidades debieron reemplazarlo en calidad de gobernadores interinos, debido a las múltiples ocasiones en las que el Brigadier marchaba a una campaña militar por conflictos interprovinciales, para enfrentar los supuestos ejércitos nacionales que, en realidad, eran utilizados como fuerzas del Partido Unitario.
Otras veces salía de la ciudad para campañas destinadas a repeler alguna invasión de los indígenas. Durante esos períodos, aun en medio de la confrontación en el campo de batalla o durante las negociaciones, López no se desentendía del gobierno provincial.
Así lo confirma la nutrida correspondencia que mantuvo con quienes lo reemplazaban en la conducción del ejecutivo o se desempeñaban en los citados ministerios, así como con quien presidía la Junta de Representantes o el Cabildo.
En esas cartas expresaba los temas que lo inquietaban u ordenaba lo que era necesario atender, especialmente en cuanto a requerimientos para las tropas. Paralelamente, se escribía con la dirigencia política de las otras provincias.
Perfil de esos colaboradores
Volviendo a los mencionados, considerándolos su entorno próximo, se destaca que todos habían nacido en la ciudad de Santa Fe, siendo la excepción Cullen ,que era originario de Canarias. En cuanto a sus edades, es posible ordenarlos en tres generaciones. Seguí y Larrechea nacieron en 1774 y 1776 respectivamente.
Su edad les posibilitó haber actuado en el proceso emancipador. Ambos, en sus treinta, estuvieron activos en ese tiempo (a Seguí, incluso, su biógrafo lo ubica en 1809 en el levantamiento de Chuquisaca), adhirieron al proceso de declaración autonómica de 1815, que dio lugar a la creación de la provincia de Santa Fe, y a la elección de su primer gobernador: Francisco Antonio Candioti.
Eran federales apenas se constituye la Liga de los Pueblos libres y el liderazgo artiguista. Seguí fue tardíamente electo para representar a Santa Fe -nuevamente ocupada por los unitarios porteños-, en el Congreso de Tucumán, pero no pudo sumarse por haberle obstaculizado el viaje tropas de la Comandancia de Rosario, que respondía secretamente a intereses unitarios.
Los nacidos en los años 80 del siglo XVIII fueron Amenábar y Galisteo, que pertenecían a la generación de Estanislao, tal vez condiscípulos de la escuela de primeras letras de los franciscanos. El cura Amenábar se fue a Chile a estudiar por varios años y regresó al Río de la Plata pasado el proceso emancipador.
Galisteo, quien ejercía como maestro, tuvo, en cambio, una presencia notable, en el cabildo abierto organizado para reconocer a la Primera Junta de Buenos Aires, provocó un escándalo al ocupar el sitial del alcalde de primer voto; la reacción de este generó la frustración de la sesión.
El cabildo pidió instrucciones a la Primera Junta, la cual dio la razón a Galisteo. Estanislao, como integrante del Cuerpo de Blandengues, se sumó a la expedición conducida por Manuel Belgrano al Paraguay.
Los colaboradores nacidos en los 90, ya a finales de la década, fueron Urbano de Iriondo (el cronista de la historia de Santa Fe) y Pascual Echagüe, que se suman a la política en la gestión de López. Lo mismo ocurre con Cullen, también nacido en los 90, quien llegó a Santa Fe -para establecerse- justamente en 1820.
Estudios posteriores a las primeras letras
Es interesante rastrear y destacar la formación superior que tuvieron estos hombres que rodearon a Estanislao López, cuya trayectoria era eminentemente militar y, por cierto, muy exitoso en sus batallas ya que en las numerosas que afrontó resultó triunfador.
Seguí y Galisteo estudiaron en el Colegio Monserrat de Córdoba y allí, en el período en el cual estaba a cargo la Orden Franciscana, "participaron de la cátedra de filosofía del fraile franciscano José Gervasio Monterroso, lo cual se infiere de la correspondencia que mantuvo con Manuel Ignacio Diez de Andino ya que tres de sus hijos estudiaron con él: Juan José, Juan Manuel y Pascual".
También estudiaron filosofía Pedro Aldao, Seguí, Galisteo e, inclusive, Pedro José Crespo, el cura de Baradero, quien, tal vez, renunció a la diputación al Congreso de Tucumán por compartir el ideario autonomista. El nexo de esos jóvenes santafesinos con Monterroso explica los vínculos de Santa Fe con Artigas.
De Monterroso, dice su biógrafo -Mario Cayota- que fue profesor de Filosofía y Teología en la Universidad de Córdoba entre 1803 y 1808, cuando -por sus ideas- los franciscanos fueron obligados a dejar la universidad. En 1814, se sumó al movimiento de su primo, José Artigas, y de su tierra; la Banda Oriental. En ese año, se vinculó con algunos dirigentes federales del Litoral.
Tenía una excelente formación que adscribía a las ideas más innovadoras de los filósofos franciscanos, y por ello fue una sabia influencia en la Liga Federal. Pascual Echagüe también estudió en Córdoba, en el Monserrat y la Universidad, pero en años posteriores.
Pedro Tomás de Larrechea asistió al Colegio San Carlos de Buenos Aires y José de Amenábar, como se dijo, realizó sus ciclos de estudios en la Universidad San Felipe en Chile, doctorándose en Teología y también en Cánones y Leyes.
La construcción institucional
A partir de la gestión de Estanislao López estos hombres no solo integraron los poderes provinciales, sino que fueron gestores o asesores de algunos tratados o estuvieron como diputados en Congresos que intentaron la organización de las provincias del Rio de la Plata.
En representación del gobernador firmaron: Seguí el Tratado del Cuadrilátero (participó además de la Convención Nacional en Santa Fe , 1828) y Cullen el Pacto Federal.
El cura Amenábar participó del Congreso de 1824 y de la Misión Amenábar-Oro. Larrechea fue representante en el frustrado Congreso Federal de Córdoba (1821) y Galisteo participó del Congreso de 1824, y en Santa Fe de la Convención Nacional y de la Comisión Representativa.
Los veinte años de gobierno de la provincia, sus exitosas campañas militares y su reconocida presencia en construir pilares fundamentales para organizar la nación tuvieron una relación indudable con este entorno de personalidades que compartían sus propósitos.
Contenidos producidos para El Litoral desde la Junta Provincial de Estudios Históricos en el año del 240° Aniversario del nacimiento de Estanislao López.












