Cuando salgo de la casa que habito, en Rosario, los carteles en la vereda de los pequeños negocitos barriales me asombran. Allí están las fotos del teléfono celular acompañando malamente, como corresponde a mi calidad de fotógrafo, lo que se ve. Girando a la derecha, hacia la esquina de la izquierda, después llegando a la otra esquina, luego cruzando a la otra vereda, el paisaje es similar. Personalmente pedí ilustrar esta nota.



































