Al más alto nivel, dos fotos argentinas, de dos fotógrafos argentinos, recibieron uno de los premios más relevantes al cual puede aspirar un fotoperiodista. Aunque ninguna de las dos ilustra la infancia de manera directa, ambas denuncian realidades que comprometen el presente y por tanto el futuro de la infancia.
Dos fotos argentinas premiadas a nivel mundial
Recibieron el prestigioso World Press Photo 2026. Ambas denuncian realidades de nuestro país que, aun siendo urticantes, o precisamente por esto, convidan a una reflexión.

Cualquiera que por acción u omisión les comprometa el presente, en efecto, les compromete también el futuro, y por tanto pone en riesgo las perspectivas de la infancia y la adolescencia. Al concurso de fotoperiodismo World Press Photo 2026 se presentaron 57.372 fotos, de 3.747 fotógrafos, de 141 países.
Agrupadas por zona geográfica y según si es foto individual, una historia en fotos o un proyecto fotográfico de largo plazo, el jurado les otorgó su prestigioso premio, y el aval que este conlleva, a 42 fotos o conjuntos de fotos. Siete son de América Latina. Y dos son de Argentina: un trabajo lleva por título "El costo humano de los agrotóxicos" y el otro "La Argentina de Milei".
"El costo humano de los agrotóxicos" ("The human cost of agrotoxins") denuncia las graves repercusiones que en la salud humana tiene el uso irresponsable de agrotóxicos en la provincia de Córdoba. En ciertos puntos de la geografía cordobesa, el cáncer infantil triplica el número de casos que cabría esperar por número de habitantes.
Y el número de abortos espontáneos y de bebés nacidos con malformaciones triplica o incluso cuadruplica la proporción que cabría esperar. "El costo humano de los agrotóxicos" es un proyecto fotográfico de largo plazo que durante diez años (2015-2025) documentó la vida y la salud de las personas expuestas a los tóxicos del agro. El autor es Pablo Piovano.
"La Argentina de Milei" ("Milei's Argentina") es una foto individual que documenta el momento en que un grupo de varios policías, harto equipados, forcejean para detener al padre Jorge Romero, que viste hábito religioso, durante una protesta en favor de los jubilados, en Buenos Aires, el 14 de mayo de 2025. El autor es Tadeo Bourbon.
El padre Romero sería luego inmovilizado en el suelo, y más tarde liberado. Integrante del grupo Opción por los Pobres, este religioso asistía cada semana a la protesta contra el trato indigno e irresponsable que el Gobierno aplica sobre varios millones de jubilados argentinos.

De los 42 trabajos premiados, uno recibe el Primer Premio World Press Photo 2026, y otros dos quedan como finalistas. Los 42 iniciales se dieron a conocer el 9 de abril, y el primer premio y los finalistas, el jueves 23. Los medios argentinos les hicieron poco caso, o ninguno, fácil es imaginar por qué.
La foto del primer premio denuncia el momento desgarrador en que una familia ecuatoriana (con tres hijos menores de edad) es separada por la fuerza en el contexto de las redadas contra los extranjeros sin suficientes papeles en Estados Unidos. Responsable de la orden de expulsarlos es el presidente Donald Trump, de quien nuestro presidente se considera amigo, discípulo, o tal vez súbdito sumiso.
Estas fotos demuestran hasta qué punto extremo las decisiones basadas en la propia opinión, en los propios intereses, por tanto sin una base sólida ni consensuada, pueden provocar un daño humano de magnitud inmensa. El conjunto de las fotos premiadas constituye una exposición que recorrerá numerosas ciudades del mundo durante un año.

Para poder abarcar tanto mundo, son varias las copias exactas de esta exposición, que adapta su formato al lugar donde deba estar. Cada foto se acompaña de un texto, no breve, que explica con detalle la situación que la foto denuncia.
La exposición del año pasado estuvo en Buenos Aires del 20 de septiembre al 12 de octubre, con entrada libre y gratuita, pero no sé si volverá este año. Tampoco sé si la exposición de este año tiene previsto pasar por Santa Fe. No sería difícil, porque la organización la ofrece al mundo, y para ello tienen un mail de contacto.
Sería interesante, sería una buena oportunidad para la reflexión sosegada y sin estridencias. Y las escuelas podrían turnarse para ir a ver, y luego saber, y luego podrían debatir sobre las inciertas consecuencias que tiene siempre el accionar humano.
Todas las fotos premiadas, así como también las premiadas en ediciones anteriores, y el texto explicativo que las acompaña y otros detalles, así como la forma para contactar pueden verse en www.worldpressphoto.org.
Contrapunto
Imposible olvidar la foto que el año pasado ganó el Primer Premio World Press Photo, y que este diario publicó para ilustrar una nota similar a esta ("Romper hoy para no tener mañana", 21/04/25). La foto retrata un chico palestino de 9 años que perdió ambos brazos a causa de un bombardeo israelí en Gaza. En su mirada no parece haber odio, sino resignación. No parece querer venganza, sino diálogo y soluciones.
Pero la violencia continúa, y muy violenta, ahora también extendida a otros territorios. Lo hace con los mismos apoyos, incluso con el reclamo municipal de querer controlar el discurso del odio acá, pero mantener la violencia allá. En Argentina, el discurso del odio comienza en la boca del presidente, que vocifera palabras de odio y menosprecio. Pero podemos ofrecerle el contrapunto de la razón.
De las dos fotos finalistas del World Press Photo de este año, la primera vuelve a poner el foco en la violencia israelí. Denuncia la escena dantesca en que una gran cantidad de personas, víctimas de la violencia por acción y luego por omisión, se abalanzan desesperados sobre un camión de ayuda humanitaria para conseguir un poco de harina en Gaza, el 27 de julio de 2025.
Entre finales de mayo y principios de octubre, 2.435 palestinos fueron muertos por el ejército israelí mientras intentaban conseguir comida. Responsable del genocidio en Gaza es el primer ministro Benjamin Netanyahu, de quien nuestro presidente se considera amigo, discípulo, o tal vez súbdito sumiso.
Aunque la violencia esté institucionalizada, tanto allá como acá, podemos ofrecerles el contrapunto de la razón y la sensatez. Dos fotos argentinas fueron premiadas al más alto nivel. Una de ellas circulaba por las redes sociales. Las dos fotos y los dos fotógrafos nos quieren decir que podemos, si queremos, hablar alto y claro, y con el argumento de la verdad, que es la realidad.
Aunque parezca que la violencia se infiltra en la vida cotidiana, escuelas, fútbol infantil, etc., podemos ofrecerles un contrapunto. Aún hay espacio para el diálogo y para el consenso. Las fotos que denuncian lo que está pasando no convidan a más problemas, sino a pensar en soluciones. Están disponibles. Ojalá quieran pasar por Santa Fe.












