La sonrisa de mi abuela

¡Tenés más problemas que los Pérez García!

Con su ironía y ternura, mi abuela utilizaba refranes para recordarme que, aunque los problemas parezcan interminables, siempre hay lugar para la esperanza.

"(...) Entonces ella, sigilosa, se acercaba despacito. No hacía falta que pronunciara mi nombre: de repente estaba allí, a mi lado, como si hubiera aparecido por arte de magia. Y hasta que no le contaba qué me pasaba, no se iba"."(...) Entonces ella, sigilosa, se acercaba despacito. No hacía falta que pronunciara mi nombre: de repente estaba allí, a mi lado, como si hubiera aparecido por arte de magia. Y hasta que no le contaba qué me pasaba, no se iba".