I - En sus orígenes, la provincia de Santa Fe fue un territorio habitado por grupos de nativos organizados en diversas tribus, como los tobas (qom), guaraníes, mocovíes (moqoit), pilagás, guaycurúes, querandíes, abipones, mocoretás, calchines, chanás, timbúes, quiloazas y corondás, entre otras.
Santa Fe, historia de su traslado
El 6 de agosto pasado se cumplieron trescientos cinuenta y seis años de la autorización oficial -por medio de una Cédula Real- que avaló en 1670 el cambio de lugar del sitio original a uno nuevo más hacia el sur, en su emplazamiento actual. Los primeros pobladores empezaron a trasladarse de manera aislada en 1651, pero la mudanza definitiva se concretó diez años después.

Estos pueblos originarios eran nómades y su economía de supervivencia era la caza, la pesca y la recolección de frutos. El primer asentamiento europeo data del año 1527, en la confluencia de los ríos Carcarañá y Paraná, con la fundación del fuerte de Sancti Spíritu por iniciativa de Sebastián Gaboto. Este fuerte fue destruido por los pueblos originarios como rechazo a la colonización.
II - Cincuenta años después, el domingo 23 de noviembre del año 1572, a través de un bando se anunció en la Plaza de Asunción que aguas abajo del Paraná se fundaría un pueblo de hasta ochenta capitanes -con sus respectivas armas y los pertrechos necesarios para su subsistencia-, y que marcharía con ellos como capitán Juan de Garay.
Se daba plazo de cuarenta días para proveerse de lo necesario a los que se anotaran en la lista que confeccionaba un escribano. Setenta y cinco "mancebos de la tierra" y cinco españoles acompañaron a Garay en esta empresa que salió de Asunción el 14 de abril de 1573 en un bergantín construido en el lugar.
La expedición fundadora estaba dividida en dos contingentes: uno marchaba por tierra siguiendo la margen izquierda del Paraná para evitar, de este modo, los bosques del Chaco; este grupo estaba a cargo de Francisco de Sierra. Viajaban con carretas, ganado vacuno y cincuenta y cinco caballos arreados por un grupo de indígenas.
El resto de la expedición, encabezada por Garay, venía por el río en un bergantín grande, cinco barcas y unas balsas construidas con canoas unidas por medio de un entarimado, ellos llevaban las municiones y los bastimentos necesarios para fundar una población.
La idea era establecer un puerto seguro e intermedio en el largo recorrido desde Asunción hasta el Río de la Plata, lugar por donde ingresaban los navíos procedentes de los puertos ibéricos.
Juan de Garay era un vizcaíno nacido en 1528 en la aldea de Villalba de Losa, Vizcaya (España), que arribó al Perú muy joven, en 1545, traído por su tío, el licenciado Pedro de Zárate; fundó la ciudad de Santa Fe el 15 de noviembre de 1573.
La fundación se realizó en las barrancas del río de los Quiloazas, actualmente río San Javier. De este modo, Garay fue el primer "Teniente de Gobernador de Santa Fe", quedando el territorio instituido como Tenencia de Gobierno de Santa Fe. Respecto al nombre, subsisten varias teorías, pero sin dudas domina aquella que muestra la fe por la religión católica del fundador.
También era una forma de rememorar el campamento levantado por los reyes católicos, Isabel y Fernando, hacia 1491 en las inmediaciones de Granada y llamado Santa Fe de la Vega de Granada, al aguardo de que sus tropas ingresen definitivamente en al Alcázar.
La intención era concluir de esa forma la recuperación total del territorio peninsular, la que se había iniciado en el año 722 con la mítica Batalla de la Covadonga, afrontada en las inmediaciones de las Cangas de Onís por don Pelayo, considerado el primer monarca del reino de Asturias.
III - Debido a las reiteradas e importantes inundaciones, se resolvió emplazar la ciudad más al sur, en su lugar actual. Los primeros traslados de pobladores comenzaron a realizarse de manera aislada en 1651, pero debido a las protestas por la decisión, la mudanza se concretó diez años después. En este momento fue que se añadió el calificativo "de la Vera Cruz" al nombre de Santa Fe.
Finalmente, la autorización oficial fue concedida por Real Cédula el 6 de agosto de 1670 a partir de la cual se dividió en dos la región que se había atribuido Pedro de Mendoza: la Gobernación del Río de la Plata y la Gobernación del Paraguay.
IV - Luego se sucederán como hitos históricos la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 y, finalmente, la Revolución de Mayo en 1810. Sin embargo, Santa Fe continuó dependiendo de Buenos Aires por el Régimen de las Gobernaciones hasta el año 1815 cuando designó a su propio gobernador, Francisco Candioti, luego de una larga lucha para lograr su autonomía.
En 1819, Estanislao López -considerado el Patriarca de la Federación- otorgó la primera constitución de Santa Fe que fue, además, la primera provincia argentina que contó con constitución propia. Más tarde, Santa Fe fue invadida por el Ejército Grande de Justo José de Urquiza en 1851 y dos años después, durante el mandato de Juan Pablo López, se adoptó una nueva Constitución Nacional.
Luego de la Organización Nacional, la provincia de Santa Fe vivió un período de armonía, sólo alterada por fuertes contiendas electorales entre las dos corrientes políticas: la federal, seguidora de Urquiza y la nacional o liberal, seguidora de Bartolomé Mitre.
V - El vasto territorio se organizó en cuatro departamentos: Santa Fe, San José del Rincón, Coronda y Rosario. A partir de la sanción de una Ley del 26 de octubre de 1883, siendo gobernador Manuel Zaballa se amplió a nueve el número de departamentos de la provincia, agregándose Las Colonias, San Lorenzo, General López, Iriondo y San Javier.
Siete años más tarde, por ley del 31 de diciembre de 1890, se incrementó este número a dieciocho, al incorporarse Vera, San Justo, Gral. Obligado, Caseros, Castellanos, San Cristóbal, San Jerónimo, Constitución y San Martín.
Desde 1907, al agregarse 9 de Julio, Santa Fe cuenta con una división de diecinueve departamentos. Otras leyes sancionadas fijaron los límites interprovinciales que delimitaron completamente las fronteras y permitieron extender el territorio de Santa Fe, tal como lo conocemos la actualidad.












