Agustino Salvatore

Crónica de una presencia que se rompió por dentro

En un viaje de autodescubrimiento, Agustino encuentra un papel olvidado que destapa verdades ocultas sobre el amor y la partida, guiado por un enigmático observador.

"Agustino se quedó quieto. El sillón crujió apenas, como si aprobara el silencio.Y ahí, por primera vez en años, se permitió llorar sin razón concreta. No por ella. No por él. Por algo más profundo: por lo que nunca supieron ser juntos. Al otro lado de la ventana, en la noche callada, una figura apenas perceptible lo observaba"."Agustino se quedó quieto. El sillón crujió apenas, como si aprobara el silencio.Y ahí, por primera vez en años, se permitió llorar sin razón concreta. No por ella. No por él. Por algo más profundo: por lo que nunca supieron ser juntos. Al otro lado de la ventana, en la noche callada, una figura apenas perceptible lo observaba".

"Y entonces apareció él... El Hombre del Sombrero. Sí. El Hombre del Sombrero. Estaba ahí. Pero no como en la vida. No como sombra externa. Ahora estaba adentro. Vestía igual, pero sin rostro"."Y entonces apareció él... El Hombre del Sombrero. Sí. El Hombre del Sombrero. Estaba ahí. Pero no como en la vida. No como sombra externa. Ahora estaba adentro. Vestía igual, pero sin rostro".
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