"Tato" Enrique, referente de Colón, en otros tiempos, recuerda su camino desde el club Nacional hasta vestir la camiseta roja y negra: "Fue una etapa de mi vida que me marcó para siempre. Soy un agradecido por haber vestido la camiseta roja y negra". Su vínculo con la institución es innegable, y aunque el tiempo lo alejó del campo de juego, su pasión sigue siendo intensa. "El hincha es pasional y siempre pide ganar el clásico", afirma, destacando la importancia de la victoria en un partido que se vive con una pasión única. "Los mejores momentos del fútbol fueron en Colón. Pasamos momentos difíciles porque papá y mamá debían pensar en mi y en mis hermanos. No había para comprar botines o ropa de marca. Pero poco importaba. Lo bueno de esa época era el comienzo en los campitos, luego Nacional y Colón, los clásicos. El día que el técnico me dijo la semana previa a un partido de Primera. Descansá bien que el sábado vas a estar en el plantel profesional. Para que me lo dijo tanto tiempo antes. Estuve dos días sin dormir por la ansiedad que no me dejaba descansar. No sabía como transitar esas horas previas. Fue fantástico, maravilloso, es algo que no me voy a olvidar nunca más", analizó.