- Exactamente. Invertiríamos la ecuación inicial de 70% aportado por los usuarios, y 30 por la provincia. Quedaría exactamente al revés. Esto nos lleva a plantear después de toda esta etapa en la que producto de la pandemia se congelaron las tarifas, que se reabra la discusión tomando en consideración que nuestros insumos en su mayoría están dolarizados como el cloro y el sulfato de aluminio; tenemos incrementos en otros insumos esenciales como la energía eléctrica y las paritarias a fin de que los trabajadores no pierdan frente a la inflación, pero con un costo que también se traslada a la estructura de la empresa y genera un déficit importante. Estamos haciendo muchas inversiones para mejorar la eficiencia de la empresa, pero también esas inversiones son las que de alguna manera nos generan un mayor costo de producción. Todos queremos tener plantas de tratamiento de efluentes cloacales y operaciones de bombeo que nos permitan ampliar el servicio de cloacas, pero esas estaciones de bombeo generan consumo de energía, mantenimiento, seguridad y una serie de costos que se van incrementando. Todo esto hay que ponerlo en consideración, más allá de cuestiones que son elementales; hoy, es odioso comparar el servicio esencial del agua con otros servicios, pero debemos hacerlo. Hoy, con la tarifa actual, estaríamos rondando los 4,57 pesos más IVA el metro cúbico. A todas luces, si comparamos este esquema de abastecimiento de agua potable y segura con otra alternativa, obviamente que la tarifa debería ser modificada. Otro dato que no es menor es que tendríamos al 65% de nuestros usuarios abonando una tarifa menor a 1600 pesos con impuestos incluidos, es decir, 800 pesos mensuales por el servicio de agua y de cloacas. En tanto que el 95% de nuestros usuarios estaría abonando una tarifa por debajo de los tres mil pesos, es decir, unos 1500 por mes. Y destaco 'agua y cloacas' porque quien carece de este último servicio, sabe lo que cuesta pagar un atmosférico para vaciar los pozos ciegos.