- En realidad fue un proceso largo, aunque parezca tan corto. Desde que dejé el noticiero (en América) y arranqué con programas de opinión, como Intratables, como ¡Basta, Baby!, me empezaron a ofrecer desde distintos partidos políticos, tanto candidaturas como lo que se te ocurra. Y la verdad es que a mí la política me gustó siempre, mi familia es radical de toda la vida, y lo veía como algo para mucho más adelante, porque disfruto mi profesión; y el periodismo libre y consciente es algo vital para cualquier democracia. Así que, en algún caso era desde partidos con los que no me sentía identificada, o en otro no me parecía mi momento. Lo que pasó ahora es que mi hermana, Georgina, milita en la UCR desde que empezó la facultad, y ella está en un grupo en Rosario, donde trabajan muchas personas con un sentido muy altruista; que es lo que yo admiro de la militancia. Así que Georgina, con Julián Galdeano, Martín Rosúa, Alejandro Boscarol, me vinieron a hacer la propuesta, y en este caso fue distinto por el momento en el que estamos, como país.