"Entro por la puerta de servicio, como normalmente lo hice. Toco, me abre él la puerta, me hace pasar. Cuando uno pasa a la cocina está el living. Sobre la mesa del living había mucha documentación. Me imaginé que era de este tema. Me llamaba la atención que había cuatro resaltadores amarillos". "Le pregunté si a esto se le había dado más repercusión de (él pensó) que iba a tener. Me dijo que sí. ’Incluso mi madre tuvo que ir al supermercado por mí hoy’.
El me dice textualmente ’no, en realidad estoy más preocupado... Voy a decir palabras textuales y no quiero que se malinterprete: Tengo más miedo de tener razón que de no tener razón’. Con otras palabras los dijo. No quiero repetir lo que me dijo... Y en ese momento me dijo ¿tenés un arma?". "Me dejó totalmente malparado. Me dejó... No entendía nada porque imagínense ustedes si están con una persona que es su jefe y les pregunta eso. Fue una reacción. La reacción mía fue que no podía creer lo que me estaba preguntando eso. Y lamentablemente le dije que sí". "¿Para qué la querés? Y me dijo: ’en realidad tengo miedo por las chicas’. ’Pero Alberto vos tenés seguridad’ ’Pero ya no confío ni siquiera en la custodia’. En ese momento él se quiebra y me dice ’¿vos sabés lo que es que tus hijas no quieran estar con vos por miedo a que les pase algo?".
Tras tomar agua retomó: "Yo soy padre como la mayoría de ustedes y lo mas importante que tenemos son los hijos. El tenía un orgullo tremendo por sus hijas, y me consta", y afirmó que cuando la pistola se vea, se va a probar que "era un arma tremendamente vieja, que realmente fallaba". "Le dije ’mira, es viejo, es una 22, no sé de qué te vas a defender con eso’. ’No te preocupes, es por si viene un loquito con un palo y me dice traidor hijo de puta’. ’Pero Alberto eso no asusta a nadie, lo que yo tengo’. Y me dijo, el único favor que te pido y no me lo haces. Accedí". "Salí del edificio, fui a mi casa todavía estaba mi mujer con su hermana y sus hijos. Mi mujer me vio mal, qué te pasa que estas pálido y le dije ’no, estas cosas que están pasando...’.
Me quede tomando mate, café. En un momento ellos se van. A las 7 y unos minutos me suena el teléfono en privado. Era Nisman preguntándome ’encontraste eso’". "Le dije ’no, todavía no. Pero le dije quedate tranquilo que la voy a encontrar’. El arma no estaba tan a la mano. Junto las partes del arma, la guardo en la mochila, llevo la credencial roja que tiene el arma, el titulo de propiedad y vuelvo a Madero. Me vuelvo a registrar. Esta vez estaciono sobre la calle principal del edificio". "Perdón, un detalle: cuando fui antes, no estaba la custodia abajo. Se lo comenté y me dijo ’ah, sí, los mandé a hacer un trámite’.
Cuando vuelvo veo a un vehículo de la custodia y como declare ante la fiscal, para mí todos los custodios se llamaban Benítez porque el hablaba siempre con Benítez. Yo siempre accedía entre la reja del edificio y el edificio a la parte de servicio y veo que este otro custodio estaba entraba por adentroy me llamo la atención decir que raro que el custodio suba por enfrente. Pero el custodio estaba accediendo al mismo lugar que yo pero por otro acceso". "Acelero mi marcha para alcanzarlo y no tener que esperar a que suba. Me lo encuentro. Se abre la puerta del ascensor, estaba el carro del supermercado y dijo ’cómo odio que dejen el carro donde no va’. Saco el carro y subimos juntos". "Subo con él y me pregunta "che qué opinas del 4G, me preguntosi no pueden hacer andar el 3G no van a hacer andar el 4G’ Pero es mi opinión personal.
Llegamos al piso. El toca timbre en la puerta de servicio. Sale Nisman con un sobre de color madera en la mano. No recuerdo si le dio alguna indicación. El custodio se va". "Yo entro. Yo estaba muy shockeado todavía por la situación. Me hace pasar al living. Le digo ’me convidas un café’. Me da una cápsula y me dice ’preparátelo vos’. Cosa que no era normal porque era de hacer él las cosas. Me tomo el café. Y yo no soy experto en armas ni mucho menos, pero la persona que me enseñó a usar ese arma me dio las reglas de seguridad. Y le transmití eso". "Le transmití cómo poner el dedo, cómo cargarla y cómo descargarla. El me dijo ’igual no te preocupes porque no la voy a usar’. ’Si, Alberto, pero si vos la tenés que usar por algo, tenés que saber cómo usarla’. Le expliqué las medidas básicas de seguridad. El hizo toda la operatoria, de probar, de cargar, de descargar". "Yo había llevado el arma en un paño verde. Le digo ’no pierdas el paño que mi mujer me va a matar’. Me dijo ’termina todo esto en un par de semanas y yo te devuelvo todo’.