- Sí, las problemáticas son las que de algún modo se esperan, en el sentido de que todos sabemos que las instituciones policiales y las instituciones penitenciarias tienen algo en común, que son instituciones que han estado fuertemente vinculadas a los varones. Fueron creadas por varones y ellos siempre fueron mayoría. Entre otras cosas porque, como todos sabemos, el encarcelamiento femenino está más confinado cuantitativamente, si comparamos la cantidad de varones presos y la cantidad de mujeres presas. Y las mujeres penitenciarias han sido tradicionalmente empleadas en las cárceles de mujeres más que en las cárceles de varones. Son instituciones fuertemente vinculadas a las perspectivas masculinas. Sin embargo, lo que está pasando en la policía, aún más que en el servicio penitenciario, pero en el servicio penitenciario también, muy claramente, y no solo en la Argentina, sino en otros lugares, es que estas instituciones están cambiando, se están feminizando.