Finalmente, el Partido Justicialista no adelantará su proceso electoral y las actuales autoridades terminarán sus mandatos en junio, tal como estaba previsto. La derrota en los comicios provinciales de julio había llevado a que las propias autoridades de la fuerza comenzaran a hablar de la necesidad de precipitar la renovación de la fuerza, y adelantar los comicios internos para marzo. Lo hicieron, en buena medida, por impulsos personales; pero también, influenciados por determinados sectores que intentaron focalizar en esa cúpula la responsabilidad del revés electoral, y comenzaron a probarse el saco de la "nueva conducción".



































