Dos fuertes novedades sacudieron esta semana al sector del gas en la Argentina. Por una parte, las industrias y las estaciones de gas (GNC) que solo cuentan con contratos de provisión "interrumpibles" sufrieron cortes imprevistos, y por otra, el gobierno nacional desistió -al menos por 2026- de agregar un intermediario en la compra de cargamentos de ese combustible que se importa del mercado mundial, mediante barcos.
Importación de gas: la Nación optó por no confiar en un agente privado
La guerra en Medio Oriente y una licitación congelada que iba a sustituir a la estatal Enarsa. Alarma por un temprano corte en otoño a industrias, cuando aún los hogares no encendieron masivamente sus estufas. ¿Quién pagará el sobrecosto del GNL que llegue en barcos?

Los dos titulares de la prensa especializada en energías están íntimamente vinculados con un factor estacional inmanejable: el frío, pero también con una problema estructural del país en el que poco se hecho durante el actual gobierno y los anteriores: la desinversión en infraestructura básica.
Del primer asunto debe decirse que fue excepcional que haya un corte del servicio para los "interrumpibles" en pleno abril. Son crisis que suelen manifestarse en pleno invierno, no en otoño y ya hubo advertencias al respecto. En su cuenta de X el ex secretario de Energía de la Nación, Jorge Lapeña y presidente del Instituto Argentino de Energía "General Mosconi", se quejó con prudencia: "Pareciera u poco pronto cortar el gas en otoño con temperaturas muy benignas como las actuales: justamente en el PAIS DEL GAS DE VACA MUERTA. Alguien del gobierno va a tener que dar explicaciones".
Del segundo, que la Nación deje en vía muerta la licitación que tenía en marcha para que una agente comercializador se ocupe de la compra y de la inyección del gas que la Argentina no tiene cuando sube la demanda (por falta de gasoductos), cabe señalar que el gobierno ha preferido finalmente seguir como hasta ahora, con esa labor a cargo del Estado y no arriesgarse a que lo haga un tercero. Más cuando los precios internacionales del crudo, del gas y de todos los sectores vinculados a la energía son tan altos y volátiles por la guerra en Medio Oriente.
El problema es conocido y ya ha sido varias veces comentado en El Litoral. Por ahora, pese a contar con enormes reservas y capacidad de explotación ya instalada no es posible que la totalidad de los consumidores de gas natural puedan aprovechar los recursos de Neuquén, sencillamente porque no hay gasoductos suficientes para trasladar esa riqueza desde el sur patagónico al área central del país donde se encuentra el mayor volumen de consumo.
Lo existente es apropiado para todo el resto del año, pero en invierno la calefacción de los hogares agrega a la demanda un factor estacional que deja el sistema en desequilibrio: el gas natural argentino no alcanza porque la capacidad de transporte es insuficiente.

El problema existe desde hace décadas y aunque se ha avanzado aún se debe recurrir a la importación. En 2021 fue necesario comprar 56 cargamentos de buques gaseros para que no haya cortes a los usuarios residenciales, así como a las industrias y las centrales eléctricas térmicas con contratos ininterrumpibles. El 2025 ese número bajó a 27 compras. En el sector se estima que este año, con pronósticos de menos días de frío extremo, puedan ser aún menos
En pocas palabras: la gestión libertaria que desea que Enarsa desaparezca ha debido confiar en esa empresa estatal para enfrentar los meses fríos en curso, con algo que hace desde hace décadas: comprar y abastecer de gas en barcos al sistema. Suspendió al menos por ahora la licitación que había iniciado a fines del año pasado, ante el panorama mundial tan complejo. Es evidente que es malo el panorama mundial para un cambio de fondo. Y que una crisis en este campo podría hacer tambalear todo el programa de vuelta al mercado que busca el gobierno nacional.
Una tercera noticia
En el sitio Econojournal, con las firmas de Ignacio Ortiz y Nicolás Gandini, se informa que fracasaron dos de las tres subastas que el gobierno nacional ofreció a distintos usuarios de gas natural. En ellas se intentó trasladar al menos en parte el costo real de importar los cargamentos de gas natural licuado a industrias de gran consumo, a las estaciones de servicio de GNC, y a las centrales eléctricas. Esta vez, sin subsidios y con los valores previstos para el gas que vendrá por barcos.
Esta tercera noticia de la semana, bastante menos difundida que las dos anteriores, ofrece otro foco para el análisis. ¿Acaso los cortes hayan operado como una señal desde el gobierno nacional a los empresarios industriales, operadores de centrales termoeléctricas y propietarios de estaciones de servicio con GNC de cómo serán las cosas si no se acepta el precio de mercado del gas a importar?

El artículo explica que hubo operaciones comerciales que no eran esperadas por los potenciales interesados y que fueron "diferenciadas" para "los distintos segmentos de la demanda" ya que "el Ministerio de Economía apunta a que a partir de este año sean las industrias -y no tanto las distribuidoras- quienes cubran fundamentalmente el costo del gas importando para reducir al máximo posible el monto de los subsidios energéticos que paga el Estado".
Subraya que la subasta de mayor volumen no contó con ningún comprador. El gas ofrecido a grandes usuarios industriales costaba "19,76 dólares por millón de BTU para asegurar el suministro de gas durante la segunda quincena de mayo. El objetivo era que las industrias garantizaran su abastecimiento y evitaran cortes en caso de que las bajas temperaturas disparasen el consumo residencial". El medio indica que ese valor "quintuplica" el del gas en las tarifas residenciales, actualmente en torno a los 3,80 dólares por millón de BTU. Para Econojournal en parte el "intento fallido" se debe a "la caída de la actividad".
No funcionó tampoco una segunda subasta para empresas distribuidora de gas, que solo compraron 50.000 metros cúbicos diarios sobre 11 millones ofrecidos En cambio, sí fue aceptada la subasta por las centrales termoeléctricas, que ven allí un buen negocio: comprar gas importado caro para así no quemar el carísimo gasoil que también llega del mercado mundial. "Cammesa, la compañía encargada del despacho del sistema eléctrico, aseguró el suministro de 5,5 millones de metros cúbicos diarios entre el 16 y el 31 de mayo" a US$ 19,76 por millón de BTU. Otra vez la razón es que la guerra ha encarecido más al combustible líquido que el gas licuado.
Las operaciones de subastas en esta altura del año son habituales para esos segmentos de la demanda de gas. Pero esta vez los precios quedaron más cerca de sus costos reales por el retiro de los subsidios del Estado nacional, en un contexto internacional de precios muy altos. Por ahora, reina la incertidumbre.










