Esteban Marks es entrerriano, de Concepción del Uruguay y egresado de esa facultad de la UTN. Se ha doctorado en Viena y tras 28 años estuvo en Santa Fe para dar una conferencia sobre su experiencia desde la "intersección entre investigación, ingeniería aplicada e implementación a escala", según la presentación.
El mundo visto desde los complejos dominios de la ingeniería aplicada
Entrevista a un notable egresado de la UTN, doctorado en Austria, experto en materiales avanzados, que incursiona en biotecnologías, ha creado su propia startup y recomienda no apartarse del goce del arte.

En sus palabras, que "la ingeniería hoy no es solo resolver ecuaciones, también es hacer que (con sus trabajos teóricos, de laboratorio o simulaciones e interacciones multidisciplinarias) esta sobreviva en el mundo real", entre paréntesis se añade el fondo de la definición.
Repite la palabra "complejidad" tanto en su exposición en un congreso de ingeniería eléctrica realizado por la UTN-Santa Fe, como en la posterior entrevista con El Litoral.
"Los problemas terminan abarcando más de lo que uno esperaba" comenta en el paso de los desarrollos tecnológicos a su posterior exposición al mercado. Y pone como ejemplo un auto eléctrico de origen francés, pensado para París, que no tuvo en cuenta los precios diferenciales del Kw/h según barrios y horarios. Y no se vendió, 15 años atrás, aunque fuera un gran auto híbrido, porque la infraestructura sencillamente "no coincidía" con ese producto.

Un clase magistral
Marks se aleja del público para ocupar el centro del escenario del Salón Auditorio y sin embargo advierte, ya junto a los gráficos proyectados a pantalla gigante y bajo la luz cenital que así estará "más cerca de ustedes, aunque no lo parezca". Todo un desafío a la física y una apuesta por las percepciones de un auditorio que quedará impactado con sus conceptos.
Para contar quién es se define casi como "un trashumante", en un planisferio hecho a mano alzada que señala a Entre Ríos, Estados Unidos, Portugal, Austria, Medio Oriente y ahora Chipre. Comenzará por hablar del concepto de sistema que creó la NASA.
Más adelante, dirá que "durante la pandemia tuve una epifanía y me rediseñé para trabajar en biotecnología (…) porque me interesé en modelos sobre células del cáncer".
Repasará de siete ejemplos preparados solo un par de sus aportes más destacados en innovación, con la oferta de tomar un café para quienes quieran saber más: hablará de un trabajo suyo para un híbrido de Porsche y otro para promover con la digitalización de datos el acceso a la venta de bonos de carbón a pequeños propietarios rurales de mini o micro fundos en países pobres, por ejemplo en la India.

Describe siempre las complejidades de la innovación en ingeniería aplicada y la obligación en su diseño de comprender que luego podrán o no entrar "en el mercado".
"Las empresas que financian a las compañías de ingeniería sobre IA no quieren marcos regulatorios y muchos menos un marco legal ético o de valores societarios". Solo prima lo financiero, lamenta. "No buscan -dijo- crecer de manera sostenida".
En busca de respuestas
Más tarde, cuando desde el público un docente pregunta cómo enseñar ingenierías destaca que en la UTN en Entre Ríos se les recomendó muy temprano leer a Alvin Toffler y que es siempre relevante ir a la filosofía. Confiesa que siempre "huí de la química, porque no es lo mío" y advierte que en los proyectos multidisciplinarios "tienes que ser un experto porque de lo contrario no te respetarán".
- ¿Cómo se ve desde ambiente de las ingenierías aplicadas en Europa y otros países a la Argentina?, preguntó El Litoral en medio de un coffee break muy mejorado con tortas fritas.
- Desde Europa la educación de la Argentina tiene valoración extremadamente alta. En ninguno de sus países hay un derecho constitucional a la educación que aquí es universal, allá es más aristocrática.
- Algo que hoy parece estar en peligro.
- Sí, aunque en Europa piensan que aquí baja el dólar y la inflación ya no es tan alta, es lo que les dicen las noticias, muy filtradas. Hay comentarios positivos. En los vínculos interpersonales me cuesta mucho explicar la realidad de lo que nos sucede en la Argentina.
- ¿Se mira a la Argentina o solo se ve con curiosidad al presidente?
- Pasa más por el presidente. Tengo muchas veces que explicar que no son más que sus opiniones las relaciones internacionales de la Argentina. La típica conversación que tengo en Chipre como argentino es por el apoyo de Milei a Israel, es difícil explicar que esa no es la opinión de todo un país. Yo vivo en la zona de conflicto, donde las bombas caen en nuestras cabezas y eso asombra. Para mí no tiene sentido ponerse del lado de la guerra.
- ¿Cómo están los desarrollos de la Argentina en su especialidad?
- Estoy muy contento, los veo muy bien. Hay grandes avances pero veo también limitaciones de infraestructura y económicas. Por ejemplo, hay gente que sabe mucho de ingeniería de materiales pero no tiene acceso a un microtomógrafo. Y sabes que la forma de saltar esto es irse unos años a Europa con una beca y después cruzar los dedos de que puedas volver.
- ¿Cómo ve a las ciencias en la Argentina en la coyuntura política actual?
- No podría decirlo. No es bueno hablar sin conocimientos. Es una distancia tan grande de estos años que no me animaría a dar una opinión. Sí, digo que, como ha dicho nuestro rector (en el inicio del encuentro), la educación "tiene que ser parte de la solución y no del problema". Y será gran parte de la solución, sin dudas.
- Me encanta escucharte decir "nuestro rector".
- Yo soy de la UTN.

- Pero por momentos perdés el voceo, hablás de tu.
- Sí, con tantos españoles y latinoamericanos con los que hablo. Casi todo el tiempo hablo en inglés. Me encanta estar acá después de tanto tiempo.
- Hacia dónde va el Mundo en materia de energías, desarrollos, sistemas y este nuevo gran protagonista que es inteligencia artificial. Pido una reflexión más allá de la urgencia de la guerra.
- Es difícil aislarse de esa realidad pero sí, pienso mucho en lo que sucede con IA. Y que sus efectos en medio del sistema capitalista son extremadamente complejos y se convierten para muchos en un enemigo.
- Alguna vez la humanidad soñó con máquinas capaces de hacer todo nuestro trabajo, los avances tecnológicos como una liberación, se reemplazó a la mano de obra esclava con bestias de carga y herramientas, y más tarde en el mundo desarrollado se lo hizo con los peores trabajos…
- Podemos ver a IA como lo que sucedió con la revolución industrial, pero no es lo mismo. Hasta aquí había la necesidad de readaptarse a nuevas tecnologías, artesanos reconvertidos en obreros industriales por ejemplo, capacitaciones, formación. Era una cuestión de meses, quizá un poco más, y se estaba listo para el trabajo otra vez. Ahora para la IA te va a llevar más tiempo, quizás más de una generación.
- Eso asusta a los que tenemos canas.
- Si no tiene un marco moral, ético, social, con la IA se va a complicar mucho todo.

- ¿Con las políticas sobre energías sucede lo mismo, hay también necesidad de esas regulaciones que pongan límites?
- Es muy parecido. Están muy vinculadas. Por ejemplo, las Gym learning ayudan a la planificación, al control en desarrollos energéticos y sin dudas se requieren regulaciones. Otras aplicaciones en IA ya las tienen como es el caso de la industria médica.
Ahí sí, hay marcos legales, por lo tanto los enfermeros no son desplazados, los médicos no son substituidos. La tendencia (gracias a la regulación) es que el médico en lugar de pasarse 6 horas haciendo diagnósticos pasa media hora revisándolos; y en lugar de quince minutos con el paciente puede disponer de media hora. Pero es que hay un marco: el médico es responsable legal por la vida del paciente, no se deja nunca tomar control de la medicina a la IA. Es el médico quien receta y decide.
- Pero la medicina no es una ciencia dura, "no hay enfermedades sino pacientes". ¿Es aún la ingeniería una ciencia dura?
- Es que hoy todo es extremadamente multidisciplinario. El médico del que hoy hablábamos está bombardeado con diagnósticos digitalizados y con agentes del IA. La arquitectura de esa inteligencia artificial para la medicina tiene que tener el típico consorcio de cuatro o cinco agentes, con uno que modera y así tener un diagnóstico balanceado para entregárselo al médico, que lo lee, firma y es legalmente el responsable.
Depende del país y de las prácticas, pero creo que en, por ejemplo, en los hospitales se debe imponer para IA una mentalidad de progreso social, además del progreso económico. Centrarse en una misión para generar eficacia, eficiencia, además que generar dinero.

Para estudiantes
"Empiecen a romper cualquier barrera, quiten eso que te deje solamente en una disciplina, y no solo hablo de unas y otras ingenierías... Si quieres leer filosofía porque te interesa, te aconsejo que lo hagas. O si hay temas de la sociología o la economía que te atraen va a ser bueno. Comenzá a abrir un poco tu arco iris para tener varios colores más dentro de, por así decirlo, tu luz. Y al goce del arte también lo recomiendo, es fundamental", dijo Esteban Marks.
El ingeniero electromecánico, doctorado en Vienna, de 49 años, experto en materiales avanzados que ha coordinado equipos de decenas de ingenieros y especialistas, cuenta que es saxofonista.
Que se inició con el alto y se pasó al tenor, por Coltraine y Sonny Sttit. Pero que ahora toca el soprano por Dave Liebman. Pudo tratarlo personalmente en Austria y hasta por un tiempo encargarse de sus redes sociales.

En primera persona
"Tuve mucha suerte porque el director de mi tesis doctoral era un austríaco muy conocido en este campo que vivió en Venezuela y nos conocía a los latinoamericanos, apreciaba nuestro enfoque de la vida. Me ofreció un trabajo en Viena, yo estaba en Portugal. En cuatro meses me contrataron y me trajo una pregunta: 'este material se comporta de una manera que no es típica ¿por qué?' ".
"Me dieron libertad para elegir herramientas y presupuesto para investigar ese compuesto de matriz metálica que se comportaba de una manera muy rara, cuando era cargado con una presión muy baja (10, 20 ó 30 megapascal)".
"Hasta allí la ciencia explicaba la progresiva deformación de los materiales, pero con ese compuesto eso no sucedía. En tres años y medios hubo una respuesta", que fue publicada por Marks, que confirmó las leyes de la termodinámica y dio una explicación sobre las características inusuales de ese material.









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