“Entender el Observatorio es contemplarlo como un proyecto de diseño. En este sentido, lo que se produce tiene que ser permeable a ser comunicado en circuitos abiertos, pensando que no sólo está en formato libro, sino también está en su versión digital: en infografías que se replican en plataformas sociales y digitales como instagram y facebook, son las que se ponen en juego para pensar en una comunicación ciudadana”, observa Aylen Avilés, estudiante de la Licenciatura en Diseño de la Comunicación Visual (FADU-UNL) e integrante de Data Encuentro, y continúa: “El proceso que se realiza con cada informe que llega, es el de leerlo e indagar para detectar aquellas cuestiones visualizables. Esto es, considerar el diseño de información de un elemento plano textual, hacerlo visible a través del diseño de la información y finalmente trasladarlo a un soporte. Encontramos en el formato editorial un soporte susceptible a la circulación de una recopilación de problemáticas investigadas, pero también como una invitación a pensar la ciudad y querer estudiarla desde distintas miradas”.