La Mesa Política ajustó el cierre de extraordinarias de cara al 1° de marzo
El Gobierno ordena la estrategia de los próximos días, con foco en la reforma laboral, el régimen penal juvenil y otros proyectos en agenda, mientras Javier Milei define las prioridades que expondrá en la apertura del período ordinario el próximo domingo.
Con enfoque en la reforma laboral, el Gobierno busca consolidar su agenda en extraordinarias para dejar el camino allanado de cara al inicio de sesiones ordinarias en el Congreso.
La Mesa Política del gobierno nacional volvió a reunirse este lunes para definir los pasos finales de una semana clave para el oficialismo: cerrar el tramo de sesiones extraordinarias con varios proyectos en el Senado y llegar al 1° de marzo, cuando Javier Milei abra el período ordinario ante la Asamblea Legislativa.
La imagen difundida de la reunión fue una selfie tomada por Adorni, que muestra el clima de satisfacción interna y sensación de control en el tramo final del verano legislativo para La Libertad Avanza. El objetivo del encuentro fue definir la estrategia política de cara a la sesión del Senado que cerrará las sesiones extraordinarias y darán parte del sustento del discurso que Milei dará el próximo domingo 1° de marzo ante la Asamblea Legislativa.
Adorni dejó planteada la planificación en una entrevista radial que brindó horas antes del encuentro, y remarcó que será Milei quien termine de fijar los objetivos parlamentarios en la reunión de Gabinete extendido que tendrá lugar este martes.
“Tenemos en la mesa 50 proyectos de ley de mayor impacto”, afirmó, y remarcó que será Milei ordenará la secuencia: “Cuando terminemos de diseñar todo el esquema de leyes, el Presidente verá el esquema de prioridades y de qué manera se irá enviando al Congreso para su tratamiento”, anticipó el Jefe de Gabinete.
Reforma laboral encaminada
El principal eje de la semana sigue siendo la reforma laboral, que volverá al Senado luego de las modificaciones introducidas en Diputados, en particular la eliminación del artículo 44 vinculado a licencias por enfermedad. Ese punto había generado resistencias y, según las referencias, su salida abrió la puerta para facilitar el tramo final.
Adorni fue explícito al respecto y buscó transmitir confianza. “La reforma laboral ya está aprobada, falta discutir el famoso artículo 44”, dijo, en una frase que resume la lectura oficial: el núcleo político del proyecto está cerrado y lo que resta es la convalidación formal del texto ajustado.
Diego Santilli, Martín Menem, Karina Milei, Manuel Adorni, Gabriel Bornoroni y Eduardo Menem luego de la aprobación en Diputados de la reforma laboral.
También defendió el contenido de la iniciativa como pieza central del programa económico y laboral del Gobierno. “La reforma laboral es fundamental en una Argentina con 43% de informalidad, salarios que han sufrido en los últimos 50 años mermas reales, no tenés generación de empleo hace 12 años”, sostuvo. Y añadió: “Es una reforma que permite cambios en la legislación, que motiva al empleador a contratar gente y es fundamental para el crecimiento”.
En ese punto, el jefe de Gabinete reforzó uno de los conceptos que la Casa Rosada pretende instalar como argumento político y comunicacional de cara al debate público: “Hay que perder el miedo a contratar”. Al mismo tiempo, cuestionó a sectores sindicales por su rechazo a la norma: “Es extraño la posición sindical estando en contra, sin ningún tipo de análisis, sobre el nuevo texto de la ley. Defender la informalidad, los salarios bajos y la no creación de empleo parece surrealista”.
La defensa oficial no se agotó en la coyuntura. Adorni también trazó una crítica estructural al régimen vigente: “Está claro que el esquema que estaba no funcionaba. Las leyes laborales tienen entre 60 y 70 años y convenios colectivos que se gestaron en la década del 70. Está claro que el sistema había quedado viejo”.
Sobre la negociación política que permitió ajustar el texto y sostener el avance parlamentario, también dejó una definición que dialoga con el clima de la reunión de este lunes: la mesa política, dijo, “está ordenada con resultados que son favorables en términos de votaciones”. Y agregó: “Vamos sorteando los diferentes obstáculos que van apareciendo. Estamos para resolver problemas y más en una ley que no es tan sencilla ni de debate ni de redacción. Hubo que dialogarla mucho”.
Hacia el discurso del 1° de marzo
Además de la reforma laboral, la mesa política repasó el resto de los temas que el oficialismo considera estratégicos para el cierre del período extraordinario. En las notas de referencia aparecen la Ley Penal Juvenil que baja la edad de imputabilidad, la reforma de la Ley de Glaciares, el acuerdo Mercosur–Unión Europea y el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea, entre otros expedientes.
Bullrich con el bloque libertario volverán a ser protagonistas esta semana en el cierre de extraordinarias.
La lógica del Gobierno, según se desprende del material aportado, es aprovechar el impulso político de estas semanas para llegar al 1° de marzo con resultados legislativos concretos y, sobre esa base, presentar una agenda más amplia para el período ordinario. Hay una mezcla de cierre de capítulo y apertura de otro. Terminar el verano con leyes avanzadas y arrancar marzo con una nueva tanda de proyectos en carpeta.
En paralelo, la reunión de este lunes también tuvo en el radar la sesión preparatoria del Senado prevista para el martes, donde se discutirán autoridades, funcionamiento y lugares clave en comisiones, además de cargos vinculados a la Auditoría General de la Nación. No es un tema menor para el oficialismo: la arquitectura interna de la Cámara alta condiciona el ritmo del tratamiento de las leyes que pretende impulsar en los próximos meses.
La definición del Jefe de Ministros marca que, además del cierre de extraordinarias, el oficialismo ya está trabajando en la agenda de 2026 con una lógica de centralización política, donde la mesa chica filtra, ordena y prioriza antes de que los proyectos bajen al Parlamento. En palabras de Adorni, se viene un año “movido e intenso” en el Congreso.