Tras las repercusiones que generó el atentado contra Cristina Fernández, Omar Perotti reclamó a dirigentes políticos e institucionales que hablen "sin descalificar ni agraviar". El mandatario se refirió así a las polémicas expresiones de Amalia Granata quien el jueves por la noche, opinó que el intento de homicidio contra la vice presidenta se trataba de "una puesta en escena". Cuestionó, luego, a la oposición por "tibia"; y remató el fin de semana en un programa radial advirtiéndole a sus pares de la Cámara que si la expulsaban del cuerpo, tal como lo había solicitado el Justicialismo, comenzaría a hablar de "sus chanchurrios y amantes"; de "sus hijos, madres y familias". En la tarde del lunes, la misma legisladora intentó suavizar, y posteó que todo había sido dicho en un tono jocoso y "de broma".


































