El Gobierno de Milei acelera en los últimos días la rosca para llegar con el camino despejado a la sesión que se calcula para el 11 de febrero en el Senado para tratar la reforma laboral en el marco de las extraordinarias.

Gobernadores norteños presionan por compensaciones ante la baja de Ganancias, mientras el Gobierno estudia cambios mínimos en el texto y evalúa mecanismos atados a la voluntad de cada provincia.

El Gobierno de Milei acelera en los últimos días la rosca para llegar con el camino despejado a la sesión que se calcula para el 11 de febrero en el Senado para tratar la reforma laboral en el marco de las extraordinarias.
La estrategia de la Casa Rosada combina las recorridas federales de Diego Santilli, las decisiones que se toman en la Mesa Política y el armado parlamentario que conduce Patricia Bullrich en la Cámara alta. En todos esos espacios empezó a resonar el reclamo de las provincias por el capítulo tributario, en especial, por la rebaja de Ganancias para sociedades, que miran como un golpe directo a la recaudación de sus distritos.

En ese marco, los gobernadores “dialoguistas” Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) se juntaron este jueves en la Casa de Salta, en la Ciudad de Buenos Aires, para definir una postura común; luego, invitaron al ministro del Interior para transmitírsela en persona.
Los mandatarios dejaron en claro que acompañan “el espíritu” de la reforma, pero no a cualquier precio. Santilli salió de la cumbre de los gobernadores norteños y llevó el reclamo a la Mesa Política que se reunió horas después en Casa Rosada para estudiar qué postura tomar frente a los planteos.
La baja de alícuotas de Ganancias para empresas, incluida en el proyecto, concentra el resquemor. Los gobernadores aliados quieren compensar la caída de recursos que implicaría la reducción del impuesto a las sociedades del 35% al 31,5%, un movimiento que recortaría unos 1,2 billones de pesos en sus arcas, según los números que circulan.
Sáenz lo tradujo en plata y política. “Ellos tienen una agenda nacional que respetamos, acompañamos, y nosotros tenemos una agenda provincial”, planteó. Y agregó: “Acompañamos desde el principio este proceso de modernización laboral y planteamos algún tipo de cambios… esperemos que lleguemos a alguna solución”.

El salteño fue más a fondo cuando habló del contexto fiscal: “La recaudación viene cayendo, con el IVA, la caída de consumo”, dijo, y advirtió que sumar la baja de Ganancias “golpearía muchísimo fiscalmente a las provincias”. En su caso, estimó, “serían unos $80 mil millones el año que viene”. Por eso, insistió, buscan alternativas “para no seguir resignando fondos”.
La posición pública de los tres mandatarios norteños se apoya en un apoyo condicionado. “Siempre acompañamos las medidas que creíamos que eran necesarias y garantizamos la gobernabilidad, pero nunca afectando a los intereses de las provincias. Si eso se entiende, vamos a acompañar”, sostuvo Sáenz. Jaldo, al salir, lo resumió en una frase con tono más severo: “no vamos a resignar un peso”.
Durante todo enero, el ministro del Interior se mueve como el nexo de la Casa Rosada con las provincias. Ya pasó por Chubut (junto a Ignacio Torres, por incendios), se reunió con Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y recibió al neuquino Rolando Figueroa. Además, confirmó que este viernes viajará a Corrientes para reunirse con el gobernador Juan Pablo Valdés, en lo que fuentes del oficialismo describen como la “ronda final” para juntar voluntades antes del arranque formal de extraordinarias.
En cada parada, Santilli repite la premisa central del proyecto: formalizar empleos y bajar impuestos. “Venimos trabajando en que la Argentina tenga modernización laboral, que tenga formalización de sus trabajadores que hoy son más de la mitad”, sostuvo este jueves al salir del encuentro con Sáenz, Jaldo y Jalil.

Y luego dejó una frase con la que dio a entender que la negociación seguirá ahora por carriles técnicos: “Estamos trabajando sobre las cuentas fiscales de cada una de las provincias, pero entendiendo que los argentinos queremos que haya baja de impuestos como lo está llevando adelante el presidente”.
Consultado por el reclamo de Ganancias, también admitió que está bajo análisis: “Estamos haciendo un trabajo conjunto con varios gobernadores y el Ministerio de Economía. Es un asunto que se irá trabajando en las siguientes semanas”. En el paquete de reclamos, sumó el estado de las rutas nacionales, otro ítem que aparece una y otra vez en las conversaciones con mandatarios.
Mientras Santilli recolecta reclamos, la mesa política del Gobierno toma decisiones. Encabezada por Karina Milei se reunió este jueves desde el mediodía en el despacho del jefe de Gabinete Manuel Adorni. Recibió el informe del ministro del Interior con la síntesis de lo conversado con los gobernadores. Participaron también Santiago Caputo; Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado; Ignacio Devitt, secretario de Asuntos Estratégicos; y Martín Menem, presidente de Diputados, conectado de manera virtual.
La reforma laboral fue el centro del temario, pero también tuvo lugar la discusión por la Emergencia Ígnea por los incendios en la Patagonia, reclamada por los gobernadores del sur. Según trascendió, el núcleo duro habría decidido resolverla vía DNU y dejarla fuera del temario parlamentario, un gesto pensado para sostener el vínculo con mandatarios patagónicos que pueden ser decisivos en la votación fina de febrero.

En paralelo, Bullrich empezó a mover su propio engranaje en el Congreso. Encabezó el martes por la tarde un encuentro con representantes de la oposición dialoguista para “receptar” sugerencias de modificación al despacho de modernización laboral, ya dictaminado y postergado para este tramo de extraordinarias. La exministra de Seguridad se llevó las propuestas y prometió devolver una respuesta. El próximo martes volverá a reunirse con ese grupo, luego de trasladar las sugerencias a Casa Rosada.
Mientras, la discusión principal sigue puesta sobre Ganancias. En la mesa política se debate si habrá algún mecanismo de compensación o si el Gobierno sostendrá el texto original. En el oficialismo dan a entender que, de haber concesiones, serían menores y que las compensaciones podrían resolverse por fuera de la ley, caso por caso, y atadas a cómo voten los legisladores de cada provincia.
De cara al 11 de febrero que el oficialismo tiene en mente para sesionar, el Gobierno imagina una mayoría con apoyo de aliados y bloques provinciales. Pero también sabe que la votación “en particular” puede cambiar todo: ahí se verá cuánto pide cada provincia y cuánto está dispuesto a ceder Milei sin aflojar su bandera de equilibrio fiscal y baja de impuestos. Una movida similar a la que ocurrió con el Presupuesto en diciembre y que obligó a retrasar toda la agenda de extraordinarias.