"No hay más lugar para poner presos", había dicho a principios de semana la Defensora General saliente, Jaqueline Balangione, mientras exponía ante la Legislatura su informe final de gestión. Y la expresión es literal. La funcionaria daba cuenta del crecimiento exponencial de la población penitenciaria en la provincia, cuando precisó que desde 2012 se triplicó el número de internos alojados en penales santafesinos. Denunció, asimismo, un exceso en el otorgamiento de prisiones preventivas y en consecuencia, un elevado número - casi el 40%- de personas privadas de su libertad sin condena.



































