Con la firma de las máximas autoridades de la Cámara Electoral Nacional, se conoció este jueves una acordada con recomendaciones para promover la participación de jóvenes en las elecciones, ante el marcado declive que registra en los últimos años. En efecto, este segmento de la población presenta niveles de concurrencia a las urnas inferiores al promedio general del padrón.
Preocupa la baja participación electoral entre jóvenes entre 18 y 35 años
La Cámara Nacional Electoral (CNE) recomendó, en una acordada extraordinaria, acciones de difusión y capacitación destinada a futuros y actuales votantes. Involucra a establecimientos secundarios, universidades, entidades periodísticas y ONGs.

El tema ya fue abordado en reuniones anteriores por la CNE junto a organizaciones de la sociedad civil y de la academia. Ahora, sus integrantes suscribieron un documento con recomendaciones concretas.
La primera consiste en “promover la realización de programas de capacitación y educación cívico-electoral dirigidos a jóvenes electores de 16 y 17 años y a futuros votantes próximos a la edad de sufragio”. Estas se desarrollarán en el ámbito de los establecimientos de educación secundaria de todo el país, en coordinación con los respectivos Ministerios de Educación de la Nación y de las provincias.

Para ello la Cámara pondrá a disposición de las autoridades educativas –para la elaboración conjunta de los recursos- los materiales básicos pertinentes, y promoverá la incorporación de los contenidos electorales y cívicos dirigida a los alumnos del nivel secundario.
En este punto, se incorpora la posibilidad de una “participación activa de las universidades nacionales, como así también de las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil con incumbencia acreditada en materia electoral”.
En segundo lugar, se informa al Ministerio del Interior de la Nación y a su Dirección Nacional Electoral que, para las elecciones nacionales de 2027, “resulta imprescindible la previsión de los recursos pertinentes y la coordinación de las acciones eficaces para implementar campañas de formación y promoción de la participación electoral, en particular, por parte de los jóvenes electores”.

En el siguiente punto se pide la colaboración de la Secretaría de Educación de la Nación y del Consejo Federal de Educación, a fin de planificar y ejecutar actividades y programas de formación cívico-electoral, “sin sesgos ideológicos ni partidarios de ninguna clase”, que permitan capacitar a los jóvenes electores e incentivar su participación electoral.
También se pide colaboración del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y a las universidades que lo conforman “a fin de promover la realización de acciones conjuntas para implementar campañas de formación y promoción de la participación electoral, en particular por parte de los jóvenes electores”.
Información “de calidad”
Se invita, también, a las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil con experiencia acreditada en la materia cívico-electoral y educativa, a que propongan y ejecuten acciones en ese sentido. De hecho, la CNE se reunió a mediados de mayo con referentes de Conciencia, CIPPEC, Poder Ciudadano y Pulsar-UBA, entre otras, para debatir estrategias en torno a este tema.
La última recomendación es para los medios de comunicación, a través de las entidades que los nuclean: ADEPA, FOPEA, y APERA, entre otras, para que, junto a plataformas de redes sociales, colaboren en la difusión de “información de calidad tendiente a capacitar y promover el ejercicio de derecho al sufragio, en particular por parte de los jóvenes electores”.

Los fundamentos
El documento que lleva la firma de las autoridades de la CNE parte de la premisa de que “el sufragio constituye la base del sistema democrático republicano consagrado por la Constitución Nacional”, en sus artículos 1°, 22 y 37, entre otros.
El artículo 37 “garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, conforme al principio de soberanía popular y a las leyes que se dicten en consecuencia, y establece que el sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio”.

En ese marco, se advierte que la participación electoral es “no solo un derecho sino también un deber cívico cuyo efectivo ejercicio resulta condición de la representación democrática”.
No obstante, en los últimos años se viene registrando una tendencia decreciente en la participación electoral. Un informe publicado por Pulsar-UBA advertía que desde 1983 a la fecha, cada década se pierden 5 puntos porcentuales de participación y ahora se llega al 70 %, con una cifra aún menor en algunos comicios provinciales.
En efecto, “las elecciones legislativas nacionales celebradas el 26 de octubre de 2025 registraron una tasa de participación electoral inferior al 70% del padrón habilitado, lo que representa la tasa de ausentismo más elevada desde el retorno de la democracia en 1983, con un elevado porcentaje de electores que no concurrieron a emitir su voto pese a la obligatoriedad legal del sufragio”.
Cuando se desagregan los datos, se tiene que esta tendencia es aún más marcada en el segmento de electores de entre 18 y 35 años de edad.

“La gravedad institucional de esos datos exige una respuesta activa y articulada por parte de la justicia nacional electoral”, señala el organismo y evalúa que “la tendencia descendente de la participación electoral, lejos de ser un fenómeno coyuntural o atribuible exclusivamente a un ciclo electoral determinado, se presenta como un fenómeno regional”.
Este “excede las circunstancias específicas de nuestro país, y se inscribe en un proceso de mediano y largo plazo que podría afectar en forma progresiva la legitimidad del mandato democrático y el funcionamiento del sistema republicano”.
No obstante, a la hora de analizar la participación de jóvenes en los comicios, es necesario distinguir la franja de 16 y 17 años, para quienes el sufragio no es obligatorio (ley 26.774), de la etapa posterior a los 18. “Sin embargo, representa el segmento en el que se produce su incorporación al ejercicio del voto, cuya formación cívica temprana resulta esencial consolidación de hábitos participativos duraderos”.
Para el organismo queda claro que parte del fenómeno de la no participación se relaciona con “la insuficiencia de los programas de formación cívica y educación electoral en el nivel secundario, la percepción de que el voto individual no incide en el resultado, y con el impacto de la desinformación en redes sociales sobre la calidad del debate público”.
Las mejores prácticas internacionales en materia de educación electoral indican que la intervención temprana en los años previos a la incorporación al padrón electoral produce los efectos más duraderos sobre los niveles de participación cívica a lo largo de la vida del ciudadano”, insiste, antes de repasar la importancia de la educación, las organizaciones de la sociedad civil, los medios y las redes sociales en la difusión y promoción de la importancia del sufragio.










