Bee Natural, una empresa apícola de Ceres, avanzó en el desarrollo de una crema facial bio-regeneradora con apitoxina. El proyecto surgió a partir de contactos y asistencia técnica que permitieron transformar una producción incipiente en un nuevo producto.
Santa Fe Business Forum, una plataforma de crecimiento para un emprendimiento apícola de Ceres
El acompañamiento del Ministerio de Desarrollo Productivo a través de sus diversos programas permitió a Bee Natural desarrollar una línea de productos con apitoxina, consolidando un proyecto con agregado de valor y estrategia comercial. Fue clave el encuentro de comercio exterior de la provincia, que este año tendrá su tercera edición entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre

Una empresa de Ceres con más de 15 años de trayectoria en la actividad apícola encontró en la innovación y el agregado de valor una nueva oportunidad de desarrollo. Se trata de Bee Natural, un emprendimiento que comenzó a producir apitoxina —el veneno de las abejas— y que ahora avanza en la elaboración de una crema facial bio-regeneradora a partir de esta materia prima.
El proyecto tomó impulso a partir de la participación de la empresa en la primera edición del Santa Fe Business Forum, donde el contacto con potenciales compradores permitió detectar una demanda concreta: no solo comercializar la materia prima, sino desarrollar productos elaborados.

"El impulso se consolidó en el Santa Fe Business Forum, donde a través de las reuniones comprendimos que los compradores buscaban un producto elaborado", explicó Juan Dukart, titular de Bee Natural.
Para el emprendedor, esa experiencia significó también la posibilidad de acceder a herramientas y contactos que no siempre están disponibles para las empresas del interior. "A diferencia de las grandes ciudades, en el norte no siempre tenemos acceso a estas herramientas; esta vinculación nos dio el empujón para dejar de ser solo productores primarios", señaló.
De la materia prima al producto terminado
El proceso comenzó con un relevamiento que permitió analizar competidores, oportunidades comerciales y posibles nichos de mercado. A partir de ese trabajo se evaluaron distintas alternativas para aprovechar la apitoxina, entre ellas un jabón artesanal, un gel antiinflamatorio, una crema corporal y una crema facial.
La evaluación de costos, demanda potencial, requisitos regulatorios y rentabilidad llevó a definir una crema facial bio-regeneradora como el producto con mejores posibilidades de agregado de valor.

"Mi rol fue buscar alternativas y analizar qué productos podían generarse a partir de esa materia prima y cuáles tenían mayor salida al mercado", explicó Luciana Bollati, doctora en Ciencias Agrarias y bióloga que acompañó técnicamente el proyecto.
Una vez definida la alternativa, comenzó una segunda etapa vinculada con el desarrollo y la producción. Entre otros aspectos, fue necesario avanzar en el cumplimiento de las exigencias sanitarias, seleccionar un laboratorio habilitado para la elaboración tercerizada y trabajar en el registro de la marca, el packaging y la estrategia comercial.
"Cuando decidimos hacer la crema vino todo el otro proceso. Tuvimos que tercerizar para que se produzca en un laboratorio habilitado por Anmat, lo que también significó una búsqueda muy rigurosa", explicó Bollati.
Asistencia técnica y financiamiento
El proyecto se originó en la Mesa Local de Sinergia Colaborativa de Ceres, donde se identificó el potencial de Bee Natural y se decidió acompañar a la empresa mediante herramientas de asistencia técnica para la innovación productiva.
Según explicó Gonzalo Toselli, secretario de Cooperativas, Mutuales y Emprendedurismo, el programa cuenta con un registro provincial de más de 200 especialistas. En este caso, Bollati acompañó a la empresa en el diseño y planificación del nuevo producto y posteriormente se incorporó al equipo de Bee Natural.

La asistencia permitió avanzar en distintos aspectos del proyecto, desde la investigación de mercado y las alternativas de producción hasta las habilitaciones, el desarrollo de la marca y la estrategia comercial.
"El trabajo con nuestra coordinadora, Luciana, fue determinante para armar el proyecto y la planificación. Para los emprendedores, esto permite abrir la cabeza y ver aspectos que el día a día no te deja ver", destacó Dukart.

El financiamiento fue otro de los componentes del proceso. La empresa accedió a un crédito de $12 millones gestionado a través del programa Santa Fe Activa, junto con Banco Coinag, que permitió avanzar en la primera producción.
"También participamos de In Company y esa articulación con las distintas áreas y programas nos permitió avanzar para concretar nuestro sueño de darle valor agregado a la apitoxina", agregó el empresario.
Una red para llegar a nuevos mercados
Además del desarrollo del producto, el proceso permitió establecer vínculos con especialistas en regulación sanitaria, universidades, potenciales inversores y organismos públicos. El objetivo es fortalecer el proyecto y definir un plan de negocios que permita a la empresa avanzar hacia una nueva etapa comercial.
Para Bollati, uno de los principales aportes de este tipo de iniciativas es precisamente la posibilidad de conectar capacidades que difícilmente podrían encontrarse de manera aislada.

"Es muy bueno poder articular el conocimiento científico-técnico con empresas que carecen de esa área. Eso me permitió Sinergia: conectar con Juan y transformar una idea mínima en este gran proyecto", sostuvo.
El caso de Bee Natural muestra así el recorrido de una empresa que partió de una actividad primaria y comenzó a explorar nuevas posibilidades a partir de una materia prima propia. La apitoxina, que inicialmente representaba una producción incipiente, se convirtió en el punto de partida para desarrollar un producto terminado y buscar nuevas oportunidades comerciales.
El proceso también se vincula con la próxima edición del Santa Fe Business Forum, que se desarrollará del 31 de agosto al 4 de septiembre en Rosario, con actividades también en la ciudad de Santa Fe. El encuentro prevé reunir a más de 250 compradores internacionales de 50 países y alrededor de 1.000 empresas oferentes.
Para Bee Natural, aquella primera experiencia abrió una puerta que ahora busca consolidarse con un producto propio y con mayor valor agregado, desde Ceres hacia nuevos mercados.








