Hay oficios que sobreviven, otros desaparecen y algunos nunca se agotan. El caso del artesano que con su buen ojo y manos repara calzados, es de esos que todavía resisten a los cambios de años, estaciones, épocas y siglos. Es cierto que es antiguo, que suele transmitirse de generación en generación, como también es acertado pensar que los hombres fueron siempre los que más asociados estuvieron a esa historia.


































