Renuncia en el INDEC y postergación del nuevo índice de inflación
El analista económico venadense José Toledo analizó la renuncia de Marco Lavagna al organismo nacional de estadística, la postergación del nuevo índice de inflación y el complejo escenario económico del inicio de 2026, con señales positivas de orden macro, pero sin impacto aún en la economía real.
José Toledo expresó su disgusto ante el paso al costado de Marco Lavagna en el Indec. Foto: Gentileza
El alejamiento de Marco Lavagna -sustituido por Pedro Lines- de la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la decisión delGobierno nacional de postergar la implementación del nuevo esquema de medición de la inflación abrieron una señal de alerta en el inicio del año económico. Para el contador público nacional y analista económico José Toledo, se trata de un movimiento que genera ruido institucional, afecta la credibilidad y expone tensiones entre la necesidad técnica de actualizar los indicadores y la conveniencia política de sostener un relato de desaceleración inflacionaria.
Tras señalar que se trata de un funcionario con trayectoria técnica, respetado dentro y fuera del país, que había sido sostenido en su cargo pese a no pertenecer al espacio político gobernante, el analista fue categórico: “No, no es una buena señal”, advirtió, y enfatizó que Argentina arrastra antecedentes complejos en materia estadística y que cualquier ruido en ese plano impacta directamente en la confianza.
Asimismo, recordó que el país ya pagó costos elevados por manipular indicadores oficiales y explicó que el índice de inflación vigente, si bien es técnicamente correcto, está basado en una estructura de consumo desactualizada. “Siempre se decía que la inflación no era real, y no es así: lo que estaba vieja era la base”, señaló, al detallar que hoy los servicios tienen una relevancia mucho mayor en el gasto de los hogares. Para más datos, consignó que el Índice de precios al consumidor ( IPC) vigente se basa en una canasta de consumo derivada de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/2005, es decir que “refleja patrones de consumo de hace más de 20 años y no representa la estructura actual de gastos de los hogares argentinos”.
Desde esa perspectiva, Toledo consideró necesario el cambio de base, pero consideró que la actualización hubiera mostrado una inflación más alta en términos estadísticos. “Con esa nueva base iba a costar mucho más bajar la inflación a través del tiempo”, sostuvo, al explicar que hubiera incorporado, con mayor influencia, rubros que siguen escalando mes a mes en sus precios, especialmente los servicios.
CPN José Toledo: “Con esa nueva base iba a costar mucho más bajar la inflación a través del tiempo”.
En ese punto, interpretó que la decisión de postergar el nuevo índice respondió más a una lógica política que técnica. “El mensaje fue: bajemos la inflación lo máximo que sea posible y después cambiamos la base”, sintetizó. Para Toledo, no se trata de falsear datos, sino de trasladar en el tiempo un ajuste que, inevitablemente, va a llegar.
El analista también puso el foco en el impacto político del cambio, acotando que el Gobierno hizo de la baja de la inflación su principal bandera. “Con el cambio metodológico, la inflación este año ya no sería del 20 o 25%, sino del 30 al 35%”, estimó, en un contexto que además estará atravesado por la cercanía de un año electoral.
Más allá de los números, Toledo remarcó que la credibilidad es un activo central. “La idea es ser y parecer un país previsible”, subrayó, al advertir que decisiones de este tipo “no suman, al contrario, restan” en la ya menguada reputación internacional de la Argentina.
La macro y la micro
Al evaluar el inicio del año, el economista marcó una diferencia clara entre la macroeconomía y la realidad cotidiana. Reconoció que, desde los números globales, el escenario luce ordenado: Presupuesto nacional aprobado, vencimientos externos cubiertos y acumulación de reservas. Pero aclaró que ese orden aún no llega a la calle. “A nivel macro uno mira los números y dice ‘qué lindo está esto’, pero cuando lo llevamos a la diaria, en la gente no se ve”, describió.
El consumo interno, explicó, sigue estancado por una razón básica: “el salario real no aumenta”. A eso se suman las dificultades de las pymes para exportar y un mercado interno que no logra reactivarse. Si bien algunos indicadores de diciembre último mostraron una mejora interanual, Toledo fue cauto, dado que el punto de comparación es un 2024 “muy malo” y no garantiza una recuperación sostenida.
Marco Lavagna presentó su renuncia a la dirección del Indec este lunes y desató fuertes polémicas. Foto: Gentileza
En cuanto al proceso de transformación que el Gobierno nacional exige a las empresas, el contador público consideró que “es necesario”, pero advirtió que no puede llevarse adelante sin un marco normativo adecuado. Y en este sentido señaló que una reforma laboral podría avanzar en las próximas semanas, siempre de manera consensuada, pero se mostró escéptico respecto de una reforma impositiva profunda. “Las provincias no quieren perder recaudación”, explicó, al marcar el principal escollo político.
El analista también puso el foco en impuestos como el provincial Ingresos Brutos y el municipal Derecho de Registro e Inspección (DRI), que funcionan como un costo directo para las empresas, impactando entre un 3 y un 6%. “Es como si el Estado fuera socio de tus ventas, te vaya bien o te vaya mal, sin importarle tu resultado económico global”, graficó, al señalar que esa estructura desalienta la inversión y forma parte central del llamado “costo argentino”.
A esto se suman, según Toledo, una infraestructura deficiente, altos costos logísticos, rutas y puertos en mal estado y un sistema de transporte que no acompaña la dimensión del país. “Todo eso agiganta un costo argentino que no tendrá solución en el corto plazo”, advirtió, y por eso no espera una reactivación rápida del consumo.
Para colmo, pese a la desaceleración inflacionaria, las tasas de interés siguen siendo elevadas. “Una tasa del 45 o 50% es invalidante para cualquier proyecto productivo”, sostuvo, al explicar que con costos financieros tan altos es muy difícil que haya inversión y crecimiento.
Los ganadores del modelo
Respecto de los sectores que se verán favorecidos por el modelo económico actual, José Toledo destacó energía, minería y petróleo. “Van a volar”, aseguró, aunque aclaró que su impacto se concentra en las zonas donde están instalados y no derrama con fuerza en las grandes ciudades.
Para la región, el panorama es algo distinto, donde “el agro sigue siendo un sostén clave de la economía local, aunque con márgenes más ajustados que en años anteriores. La evolución de la próxima campaña dependerá de los rindes de la soja y el maíz, pero sigue marcando una diferencia respecto de otras zonas del país”, indicó.
El cierre del análisis dejó un horizonte de cautela y, en ese contexto, el contador José Toledo ubicó recién hacia marzo o abril la posibilidad de evaluar si el orden macro comienza a reflejarse en la microeconomía.