El humo inicial y el frío de la madrugada volvieron a poner a prueba el estoicismo de los verenses para que su máxima fiesta no pierda el brillo que identifica a Vera como “el carnaval de Santa Fe”, teniendo en cuenta que el año pasado el desfile terminó con lluvia y el público se mantuvo firme en sus lugares para aplaudir a sus comparsas.


































