El camino para dejar atrás el cigarrillo está lejos de ser una línea recta y, fundamentalmente, dista mucho de ser una simple cuestión de "fuerza de voluntad". En la antesala del Día Mundial Sin Tabaco —que se conmemora este 31 de mayo—, el Ministerio de Salud de la provincia y la Agencia Provincial de Control del Cáncer unieron fuerzas en jornada de prevención y promoción de la salud en la Plaza del Soldado, en la ciudad de Santa Fe. Allí, un dato encendió las alarmas de los especialistas: la enorme brecha existente entre el deseo de abandonar el consumo y la autoconfianza para alcanzar la meta.
Más allá de la voluntad: la clave psicológica y el miedo al fracaso, los grandes desafíos para dejar de fumar
La Agencia Provincial de Control del Cáncer advierte que el 50% de los fumadores que quieren abandonar el hábito no confía en lograrlo. El valor del acompañamiento interdisciplinario y los mitos de la "pastilla mágica".

En diálogo con El Litoral, Silvana Fiorano, referente del área, desmitificó la idea de que la adicción al tabaco se solucione con recetas milagrosas. "No existe una pastilla mágica para dejar de fumar", recordó, haciendo hincapié en que el tabaquismo debe ser abordado de manera integral desde lo físico, lo psicológico y lo social.

La trampa de la ambivalencia: querer pero no creer
Los números locales reflejan una realidad compleja. En la provincia de Santa Fe se mantiene una prevalencia de consumo estimada en el 22%, una cifra que se sostiene a la espera de una actualización de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Desde los programas de prevención de la Agencia remarcaron que "el tabaco está relacionado principalmente con el cáncer de pulmón, un tipo de cáncer que registra casi 900 casos nuevos por año en Santa Fe y presenta una alta mortalidad".
Hoy, el termómetro más preciso se encuentra hoy en los talleres oficiales: a través del programa "Jueves sin tabaco" —que en lo que va del año ya reunió a unos 60 participantes en sus primeras dos ediciones— se detectó un fenómeno recurrente. Al evaluar a los asistentes mediante encuestas, el nivel de motivación para dejar de fumar roza la perfección: en una escala del 1 al 10, la inmensa mayoría se posiciona por encima del 8. El problema surge en la siguiente pregunta.
Cuando se les consulta qué tan seguros se sienten de lograr el objetivo, más del 50% confiesa tener poca o nula confianza en sí mismo. "Esto refleja una etapa muy particular del proceso, que llamamos de contemplación", explicó Fiorano. Es el reino de la ambivalencia: el fumador quiere dejar, pero lo asaltan las dudas, el miedo a aumentar de peso o la incertidumbre de no saber cómo canalizar la ansiedad diaria.

"El cigarrillo adquiere un simbolismo. Hay personas que dicen 'es mi compañero' porque estuvo presente durante 30 o 40 años y no se imaginan la vida sin él", contó Silvana Fiorano.
Un lazo que supera lo físico
La dependencia a la nicotina y la consecuente liberación de dopamina explican la adicción química, la cual suele requerir asistencia farmacológica. No obstante, el verdadero desafío radica en los componentes conductuales y sociales.
Culpabilizar al fumador bajo el argumento de la "falta de voluntad" es, según los expertos, un error de diagnóstico. La voluntad motoriza la decisión inicial, pero no sostiene el proceso continuo. El cigarrillo se mimetiza con las rutinas, los afectos y las crisis de las personas, convirtiéndose en un anclaje emocional difícil de extirpar sin un andamiaje profesional interdisciplinario que involucre a médicos, psicólogos, nutricionistas y expertos en actividad física.

El entorno también busca ayuda
Una de las sorpresas de la jornada de concientización fue la alta afluencia de no fumadores. Decenas de ciudadanos se acercaron a los puestos de salud motivados por la preocupación de ver a familiares, amigos o compañeros de trabajo atrapados en el hábito, sin saber cómo intervenir adecuadamente.
Además del daño directo y del riesgo asociado al fumador pasivo y de "tercera mano" (los residuos tóxicos que quedan en el ambiente y la ropa), el entorno sufre la impotencia de no contar con herramientas de asistencia. Desde la Agencia Provincial compartieron algunas estrategias de auxilio inmediato para sugerir a quienes intentan dejar: ante la aparición del deseo imperioso de fumar, la clave es postergar la acción durante 10 minutos, cambiar de aire, salir a caminar o iniciar otra actividad placentera —como tomar mate— para mudar el foco de atención.

Puertas abiertas para dar el paso
La Agencia de Control del Cáncer organiza, desde 2024, los talleres "Jueves Sin Tabaco", los cuales continuarán dictándose con frecuencia mensual durante todo el año, alternando modalidades virtuales y presenciales para garantizar el acceso democrático a la salud.
Desde el organismo aclararon que no es condición obligatoria estar 100% decidido a abandonar el hábito para sumarse a los encuentros. Muchas veces, la transformación empieza simplemente escuchando los testimonios de pares, derribando mitos y entendiendo que, en este proceso de recuperación, nadie tiene por qué estar solo.








