La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió a los distintos organismos públicos y privados reconocer a la menstruación como un asunto de salud y derechos humanos, y no como un problema de higiene. El organismo remarcó que la menstruación tiene dimensiones físicas, psicológicas y sociales, el cual debe abordarse en la perspectiva de un curso de vida, desde antes de la menarquia, en la niñez, hasta después de la menopausia.



































