Los accidentes están a la orden del día y pueden ocurrir en un abrir y cerrar de ojos. Los hay de todo tipo. De tránsito, domésticos, laborales… Pero en todos, en absolutamente todos, hay algo que juega un rol fundamental: el tiempo transcurrido entre el accidente y la atención médica recibida. Es verdad que un accidente, sea de las características que sea, paraliza; por eso es fundamental el rol del acompañante o de la persona que se encuentre próxima al accidentado.



































