Mucha cocaína (tal vez como nunca antes en la región), una “mae umbanda”, una suboficial de la policía que alquiló una mansión y pagó un año por adelantado (y en efectivo), un músico relgioso (“tamboreiro”) y Reynaldo Wabeke (el viudo de Adelfa)… El caso de “La Curandera” tiene ribetes dignos de los mejores guiones cinematográficos. En las últimas horas, el fiscal fiscal Jorge Gustavo Onel dio por terminada la investigación y solicitó “la remisión de la causa a la etapa de juicio oral y público”.


































