Bancos amontonados cerca del altar, una bandera argentina pintada de rojo, esculturas dañadas y con distintas inscripciones, vidrios con grafitis y crucifijos rotos son algunos de los daños que denunciaron los integrantes de la comunidad religiosa, una vez que los agresores abandonaron el recinto. Cittadini dialogó con el fiscal de la unidad descentralizada de El Bolsón, Francisco Arrien, y luego brindó su testimonio a los investigadores de la Policía rionegrina. “Lamentamos este terrible episodio, repudiamos la forma violenta y el daño sobre elementos que para nosotros son sagrados. Entendemos que el diálogo es la única forma de solucionar los inconvenientes”, dijo el religioso.