Williams Ricardo Ocampo fue condenado este miércoles a 20 años de prisión por el homicidio de Víctor Ruíz Díaz (20), ocurrido el 15 de noviembre de 2023 en Alto Verde. El tribunal pluripersonal integrado por la jueza Susana Luna y los jueces Sergio Carraro y Héctor Aiello resolvió por unanimidad considerarlo autor del delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego.
Condenaron a 20 años al acusado de matar de un balazo a un joven en Alto Verde
El tribunal lo resolvió este miércoles, al término del juicio por el crimen ocurrido en noviembre de 2023. La Fiscalía había pedido 23 años de prisión y sostuvo que el acusado disparó contra la víctima cuando circulaba en moto. La defensa anticipó que cuestionará el fallo y puso nuevamente en duda la prueba sobre la autoría.

El fallo puso fin a un juicio que tuvo como eje la discusión sobre la autoría del disparo y en el que la Fiscalía y la defensa mantuvieron posiciones contrapuestas hasta el final. El fiscal de la Unidad Especial de Homicidios del MPA, Estanislao Giavedoni, había solicitado 23 años de prisión, mientras que el abogado particular Néstor Darío Pereyra reclamó la absolución por el beneficio de la duda.

Al término de la audiencia, Giavedoni confirmó a El Litoral que la condena fue dictada por unanimidad. “En el día de la fecha se resolvió por unanimidad condenar a Williams Ocampo por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego en carácter de autor, cuya víctima fue Víctor Ruiz Díaz”, señaló.
El ataque
El fiscal repasó la reconstrucción del hecho que sostuvo la acusación. Según explicó, Ruíz Díaz circulaba como acompañante en una motocicleta conducida por su amigo Marcos López por calle Demetrio Gómez, a la altura de la manzana 5, cuando se produjo el ataque.
“El hecho ocurrió en Alto Verde, por calle Demetrio Gómez, manzana 5, en fecha 15 de noviembre del año 2023, cuando Víctor circulaba en moto, trasladado por otro amigo, Marcos López”, relató Giavedoni.

De acuerdo con la hipótesis que finalmente fue receptada por el tribunal, cuando pasaron frente a Ocampo, este extrajo un arma de fuego y efectuó un disparo que impactó en el cuerpo de Ruíz Díaz.
La víctima fue trasladada inicialmente al centro de salud Demetrio Gómez por su amigo. Luego, debido a la gravedad de la herida, fue derivada al hospital José María Cullen, donde falleció al día siguiente.
La defensa
Pereyra señaló que todavía no se conocen los fundamentos completos de la sentencia y que, por ese motivo, aguardará ese desarrollo antes de avanzar con los planteos contra la decisión.
“Por el momento no tenemos los fundamentos del fallo. Hasta ahora lo que hay es el veredicto, a través del cual se le dio lectura a una condena de 20 años”, explicó el defensor a El Litoral.

No obstante, anticipó que cuestionará la decisión, particularmente a partir de la valoración de las pruebas que, según su criterio, no permiten vincular de manera concluyente a Ocampo con el disparo.
“Como defensor voy a atacar esto atento a que nadie lo vio con un arma, los testigos no lo vieron con un arma”, sostuvo.
Pereyra volvió así sobre uno de los principales argumentos que había planteado durante los alegatos finales: los testigos civiles ubicaron a Ocampo en las inmediaciones y lo observaron correr después del disparo, pero ninguno afirmó haber visto un arma en sus manos.
También cuestionó nuevamente las supuestas confesiones atribuidas a su defendido. Según la versión de los policías que declararon durante el juicio, Ocampo habría reconocido ante la autoridad policial haber cometido el homicidio. Sin embargo, el acusado negó esa confesión durante el debate.

“Supuestamente hubo una confesión por parte de él ante la autoridad policial, pero no hay testigos de que haya ocurrido esa confesión. Él la niega en el juicio”, señaló Pereyra.
El defensor también hizo referencia a la segunda confesión que la Fiscalía había incorporado como prueba: la que Ocampo habría realizado ante su madre luego de ingresar a la comisaría.
“Después que entraron en la comisaría le habría dicho a la madre que fue él el que lo mató. Él también negó eso y la madre negó que él haya dicho eso”, sostuvo.
El testigo que murió
Otro de los puntos que Pereyra anticipó que serán materia de cuestionamiento es el testimonio del conductor de la motocicleta. Marcos López había declarado durante la investigación, pero no pudo comparecer ante el tribunal porque murió en un accidente de tránsito.
A eso sumó las declaraciones de un testigo de identidad reservada y otros elementos incorporados durante el debate.

El defensor también volvió sobre la cuestión del arma y de los proyectiles que habían sido mencionados durante el juicio. La Fiscalía había destacado un audio en el que una persona no identificada afirmaba haberle vendido a Ocampo dos balas calibre 9 milímetros. Durante el allanamiento se encontró un solo proyectil de ese calibre.
Para Pereyra, ese conjunto de circunstancias conforma una serie de puntos que deberán ser revisados.
“Hay muchos elementos que van a ser cuestionados, por supuesto, por esta defensa”, anticipó.
Con la lectura del veredicto terminó el juicio oral. La sentencia fue unánime y estableció una pena de 20 años de prisión, tres años menos que los 23 solicitados por la Fiscalía. Ahora resta conocer los fundamentos completos de la decisión del tribunal, a partir de los cuales la defensa definirá los planteos que formulará contra la condena.









