Un productor ganadero de la localidad correntina de Esquina denunció el robo de una importante suma de dinero que guardaba en su vivienda, en el paraje Los Flotadores.
Robó $14 millones y dólares de la casa de su padre y confesó dónde estaba el dinero
El hecho ocurrió en una zona rural de Esquina. La investigación permitió identificar al joven de 18 años, quien confesó dónde estaba parte del dinero. Recibió una condena de tres años de prisión en suspenso. Además, la Policía investiga si tuvo relación con otro robo ocurrido en la familia.

La investigación avanzó a partir del testimonio de un trabajador rural y terminó con una revelación inesperada: el principal sospechoso era uno de los hijos del denunciante.
El episodio ocurrió el sábado 3 de octubre, cuando el hombre regresó a su casa y encontró la puerta de ingreso forzada. Del interior habían desaparecido $14 millones y 3.900 dólares, dinero que había recibido recientemente por la venta de ganado.

La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas (UFIC), a cargo de Analía Granero. En pocas horas, las primeras averiguaciones permitieron orientar la pesquisa hacia el joven de 18 años, que ya no vivía en el domicilio familiar.
Según informó Clarín, el muchacho terminó reconociendo su participación en el hecho y señaló dónde había dejado parte del botín. Tras su detención, fue condenado en un juicio abreviado a tres años de prisión en suspenso, por lo que recuperó la libertad.
El testimonio de un trabajador rural orientó la investigación
Cuando los efectivos policiales llegaron a la vivienda, encontraron un importante desorden. Mientras un perito trabajaba en el levantamiento de huellas dactilares, los agentes comenzaron a entrevistar a personas que vivían o trabajaban en las inmediaciones para reconstruir los movimientos previos al robo.

Uno de los testimonios resultó determinante para avanzar. Un peón de la zona declaró que, durante la tarde, había visto llegar a uno de los hijos del propietario en una motocicleta. De acuerdo con su relato, el joven permaneció pocos minutos en la vivienda y luego se retiró.
El trabajador también indicó que no había advertido otros movimientos fuera de lo habitual durante esa jornada. Con esa información y la intervención de la fiscalía, los investigadores centraron las sospechas en Ian Pablo Enrique, de 18 años.
Los policías solicitaron a los padres que lo convocaran para conversar sobre lo sucedido. El joven se presentó en la casa familiar a bordo de la misma motocicleta que, según el testimonio, había utilizado durante su visita.

En un primer momento, negó haber participado del robo. Sin embargo, durante las averiguaciones terminó confesando y explicó que el dinero se encontraba en la vivienda de su novia, ubicada en la ciudad de Esquina.
Los agentes se trasladaron hasta ese domicilio y secuestraron $14 millones y 2.100 dólares. La suma recuperada no incluía la totalidad de los dólares denunciados como sustraídos: todavía restaba establecer qué había ocurrido con los otros 1.800 dólares.
Una de las hipótesis que se buscaba esclarecer era si ese dinero había sido entregado a otra persona para cambiarlo por pesos. Esa posibilidad formaba parte de las diligencias posteriores al hallazgo del efectivo.

La condena y la investigación por otro robo familiar
Después de la confesión, el joven fue detenido en la casa de sus padres y trasladado a la Comisaría Segunda de Esquina. La causa avanzó rápidamente y, horas más tarde, se resolvió mediante un juicio abreviado.
La Justicia le impuso una pena de tres años de prisión en suspenso. Este tipo de condena no implica el cumplimiento efectivo de la pena en una cárcel, por lo que el joven recuperó la libertad tras el procedimiento judicial.
Mientras tanto, la Policía correntina busca determinar si el muchacho también estuvo involucrado en otro robo denunciado meses atrás por la familia. En aquella oportunidad, habían sustraído $18 millones de la vivienda del abuelo del joven.

Por ese episodio, los investigadores habían detenido inicialmente a un peón de la víctima. Sin embargo, la Justicia ordenó su liberación poco después por falta de pruebas que permitieran sostener su responsabilidad en el hecho.
Ahora, los investigadores intentan reunir elementos que permitan establecer si existe una conexión entre ambos robos. Por el momento, la posible participación del joven en el episodio anterior continúa bajo investigación y no está acreditada.
El caso tuvo así dos derivaciones: la resolución judicial por el robo cometido en la casa del productor ganadero y las nuevas averiguaciones para determinar el destino del dinero que aún no fue recuperado, además de una eventual relación con el asalto denunciado por el abuelo.








