Un hombre de 80 años fue víctima de un violento robo en su vivienda de barrio Guadalupe Oeste, en la ciudad de Santa Fe. El hecho ocurrió durante la tarde del jueves, cuando dos delincuentes se presentaron en el domicilio con la excusa de realizar una reparación en las líneas telefónicas y lograron ingresar mediante un engaño.
Dos falsos operarios asaltaron a un hombre de 80 años en su casa en barrio Guadalupe Oeste
Los delincuentes llegaron a una vivienda de Mitre al 7300 con el argumento de que debían reparar líneas telefónicas. Una vez que el propietario les abrió la puerta, uno de ellos exhibió una faca y lo obligó a permanecer dentro de la casa. Los intrusos revolvieron los ambientes durante aproximadamente una hora y escaparon con una notebook, una tablet y otros elementos.

Una vez en el interior, uno de los intrusos extrajo una faca y obligó al propietario a permanecer dentro de la casa. La víctima terminó tendida en el suelo, desde donde no pudo levantarse debido a que tiene una prótesis en la cadera. Los asaltantes permanecieron allí durante aproximadamente una hora, revolvieron distintos ambientes y escaparon con elementos de valor.
El episodio tuvo lugar en una vivienda de Mitre al 7300, donde reside E. D.F., un hombre de 80 años. El aviso a la Central de Emergencias 911 se produjo alrededor de las 21, varias horas después del momento en que los delincuentes habrían concretado el asalto.
La excusa para entrar a la vivienda
Según el relato de la víctima ante los agentes del Comando Radioeléctrico, todo comenzó cerca de las 15, cuando atendió la puerta principal de su casa. Del otro lado había dos hombres que dijeron trabajar para una empresa de telefonía y que habían llegado para efectuar una reparación de líneas.
La explicación funcionó como una maniobra de distracción. En determinado momento, uno de los individuos sacó de entre sus ropas una faca y obligó al dueño de casa a ingresar al inmueble. Ya en el interior, uno de los delincuentes lo empujó y lo dejó tendido en el piso, entre el comedor y la cocina.

El hombre explicó que no recibió otros golpes durante el episodio. Sin embargo, su condición física le impidió incorporarse: debido a una prótesis en la cadera, quedó inmovilizado mientras los intrusos recorrían la vivienda.
De acuerdo con su testimonio, los asaltantes permanecieron aproximadamente una hora en el lugar. Durante ese lapso revisaron distintos sectores de la casa en busca de objetos de valor, mientras el propietario continuaba en el suelo, sin posibilidades de intervenir ni de pedir ayuda.
Lo que se llevaron
Entre los elementos denunciados como sustraídos figuran una tablet, una notebook y una billetera que contenía el documento nacional de identidad de un familiar de la víctima.
Pero el inventario inicial dejó otro dato que llamó la atención de los investigadores: no fueron encontrados dos juegos de llaves de la vivienda. Por ese motivo, se sospecha que los delincuentes podrían habérselos llevado al escapar, una circunstancia que deberá ser establecida durante la investigación.
Caído en la cocina
La intervención policial comenzó alrededor de las 21, cuando los efectivos llegaron al domicilio y entrevistaron a la esposa del hombre asaltado. La mujer les manifestó que su marido se encontraba caído en el interior de la casa, precisamente en el sector de la cocina.
Ante la imposibilidad de ingresar por sus propios medios, los agentes y algunos vecinos lograron abrir la puerta de acceso. Así encontraron al hombre tendido en el suelo, entre el comedor y la cocina, desde donde pudo relatar lo sucedido.

En el lugar quedó un chaleco amarillo que, según las primeras actuaciones, habría perdido uno de los autores durante el episodio. La prenda podría constituir un elemento de interés para las tareas investigativas, aunque por sí sola no permite establecer la identidad de los responsables ni confirmar que perteneciera a una empresa de servicios.
Por el momento, los dos sospechosos no fueron identificados. La principal hipótesis apunta a que utilizaron la falsa identidad de operarios de telefonía para acceder a la vivienda y concretar el robo.
El caso vuelve a poner en primer plano la vulnerabilidad de las personas mayores frente a delincuentes que utilizan engaños para franquear la entrada a domicilios particulares. La investigación deberá determinar quiénes fueron los responsables, reconstruir sus movimientos y establecer si las llaves sustraídas representan un riesgo adicional para la seguridad de la familia.








