Fueron justamente los fiscales Gimberg y Del Río Ayala quienes confirmaron, antes de entrar a la sala, que “se investigaron abusos cometidos en perjuicio de la propia hija del acusado. Los ilícitos comenzaron cuando la víctima estaba en edad escolar y se reiteraron en múltiples oportunidades”. Y agregaron que “algunas de las agresiones sexuales fueron perpetradas en el domicilio familiar que compartían la víctima y el acusado, y en el que también vivían los hermanos de la niña y la madre, que era pareja de Baldomir”. Puntualmente, los hechos fueron ubicados en las ciudades de Santa Fe y Junín en los veranos de 2012, 2013 y un episodio ocurrido en febrero de 2014 en Sauce Viejo, cuando la víctima tenía entre 8 y 9 años de edad.