La fiscal Laura Gerard, a cargo de la investigación por el femicidio de Daiana Arber, brindó una extensa entrevista al programa Santa Fe Policiales, que se emite por CyD Litoral, donde reconstruyó el inicio de una causa que, según explicó, presentó características muy particulares desde el primer momento.
La prueba científica, eje de la causa por el femicidio de Daiana Arber
La autopsia, las pericias balísticas y un video encontrado en el teléfono del imputado permitieron acotar el horario del crimen y consolidar la hipótesis acusatoria. La fiscal Laura Gerard mantiene la hipótesis de un único autor del homicidio y continúa buscando a quien colaboró en el traslado.

"La investigación no comenzó con la búsqueda de una persona desaparecida, sino directamente con la noticia de que había una mujer muerta", señaló la funcionaria del Ministerio Público de la Acusación, al describir el punto de partida de una pesquisa que hoy tiene a un hombre con prisión preventiva imputado como autor del femicidio.
Una denuncia, un allanamiento y el hallazgo del cuerpo
Gerard explicó que la primera información llegó a través de una denuncia integrada por datos que provenían de distintos vecinos y comentarios surgidos en el barrio Villa del Parque. Aunque inicialmente no existía un testigo directo que pudiera confirmar los hechos, los indicios fueron suficientes para poner en marcha la investigación.
Con esos elementos, la Fiscalía ordenó un allanamiento en la vivienda del sospechoso. Sin embargo, el procedimiento no permitió localizar ni al imputado ni el cuerpo de la víctima.

Recién al día siguiente apareció un cadáver oculto en un sector del basural de la zona. Posteriormente, la autopsia confirmó que pertenecía a Daiana Arber y permitió establecer tanto la identidad de la víctima como la mecánica de su muerte.

"La denuncia, el hallazgo del cuerpo y los resultados de la autopsia fueron los tres pilares iniciales sobre los que comenzó a construirse la investigación", resumió la fiscal.
¿Por qué la Fiscalía habla de femicidio?
Gerard explicó que desde las primeras actuaciones la investigación fue abordada con perspectiva de género, tal como establecen los protocolos para las muertes violentas de mujeres.
La funcionaria aclaró que la figura penal de femicidio no requiere necesariamente que haya existido una relación de pareja entre víctima y victimario. En ese sentido sostuvo que la investigación permitió establecer una marcada situación de desigualdad entre ambos.

"Había una relación atravesada por una extrema vulnerabilidad de la víctima. Daiana sufría un severo problema de consumo y una situación de calle que, según la evidencia reunida, era aprovechada por el imputado", explicó.
Para la fiscal, ese contexto constituye uno de los elementos centrales que sustentan la calificación legal por femicidio.
Los antecedentes del acusado
Consultada sobre el perfil del imputado, Gerard evitó hablar de características personales de los agresores en casos de violencia de género. "No existen perfiles de víctimas ni de agresores", respondió.

No obstante, recordó que el detenido registraba antecedentes penales por delitos contra la propiedad y tenencia de armas de fuego, y que incluso cumplía una condena bajo el régimen de libertad condicional, cuyo vencimiento estaba previsto para 2027.
Además, numerosos testimonios incorporados a la causa señalaron que era habitual verlo portar armas de fuego.
El cuerpo fue ocultado y trasladado
Uno de los aspectos más relevantes revelados durante la entrevista fue la confirmación de que el cadáver fue movido después del crimen. Según explicó Gerard, la evidencia reunida indica que el cuerpo fue trasladado desde la vivienda del imputado hasta el basural donde finalmente apareció.
La hipótesis de la Fiscalía sostiene que ese traslado se realizó utilizando un carro y con la colaboración de otra persona cuya identidad todavía no logró establecerse.

"La investigación permite afirmar que existió colaboración para mover el cuerpo", sostuvo.
Esa circunstancia explica por qué los primeros rastrillajes realizados por efectivos policiales, grupos tácticos, perros entrenados y drones no lograron encontrar el cadáver, que permanecía oculto entre montículos de basura y vegetación.
Una filmación clave
Otro de los elementos probatorios que mencionó la fiscal es un contenido audiovisual hallado en el teléfono celular del imputado. Ese registro permitió acotar con precisión la franja horaria en la que Daiana fue asesinada.
La investigación ubica el crimen entre las cinco de la madrugada y las dos de la tarde del jueves 25 de junio. La autopsia determinó además que la víctima recibió cuatro disparos de arma de fuego.

Los proyectiles extraídos del cuerpo fueron cotejados con vainas servidas secuestradas durante los allanamientos, estableciéndose correspondencia balística entre ambos elementos.
Si bien continúan desarrollándose distintas pericias, la hipótesis actual del Ministerio Público de la Acusación sostiene que existió un único autor material del homicidio.
El miedo de los testigos
La funcionaria reconoció que uno de los mayores desafíos de la investigación fue conseguir declaraciones testimoniales. "Todos los testigos tenían un denominador común: el temor", afirmó.

Según explicó, muchas personas querían colaborar con la Justicia, pero manifestaban miedo a sufrir represalias. A pesar de ese contexto, la Fiscalía consiguió reunir declaraciones que terminaron respaldando la prueba objetiva ya incorporada al expediente y permitieron reconstruir parte de lo sucedido antes y después del crimen.
Un problema estructural
Sobre el final de la entrevista, la fiscal sostuvo que la violencia de género constituye un fenómeno estructural cuya erradicación excede el ámbito judicial.

Recordó que el Ministerio Público de la Acusación interviene cuando el delito ya fue cometido, aunque remarcó la importancia de investigar estos hechos con perspectiva de género y procurar sanciones acordes con su gravedad.
"Que estos crímenes sean investigados y castigados también constituye un mensaje para la sociedad. Son muertes que no pueden ser toleradas", concluyó.








