Hay robos que dejan algo más que una pérdida material. Dejan la sensación de que una escena ya conocida vuelve a repetirse. Eso es lo que le ocurre a un joven trabajador de la ciudad de Santa Fe que durante la madrugada del domingo volvió a sufrir el robo de una motocicleta. Esta vez ocurrió en una vivienda ubicada en calle Agustín Delgado al 2700, en barrio Escalante.
Le robaron cinco motos y una bicicleta: “Lo más tremendo es acostumbrarse a vivir así”
Un joven trabajador de barrio Escalante volvió a ser víctima de un robo durante la madrugada de este domingo, en una vivienda de barrio Escalante. Los delincuentes quedaron registrados mientras recorrían la cuadra con una pinza corta-candados, intentaban acceder a otras casas y finalmente se llevaban caminando una motocicleta que estaba asegurada con traba-manubrio.

Pero lo que convierte al episodio en una historia particularmente llamativa es el recorrido que lleva detrás.
Con esta última motocicleta ya son cinco las que perdió como consecuencia de distintos robos. Y a esa lista debe sumarse una bicicleta Mountain Bike City que también le fue sustraída en otro hecho.
La última secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad de la zona. En las imágenes se observa a varios individuos desplazándose durante la madrugada por la cuadra con una tranquilidad que contrasta con la tarea que estaban llevando adelante.
Uno de ellos lleva en sus manos una herramienta que, por sus características, sería una poderosa pinza corta-candados.
Los movimientos del grupo muestran que no se trató de una acción improvisada. Los delincuentes recorrieron el sector, probaron accesos y llegaron incluso a intentar abrir otras viviendas. Finalmente encontraron el objetivo en Agustín Delgado al 2700.

La moto estaba en el interior del domicilio y contaba con traba-manubrio. Pero la medida de seguridad no alcanzó.
Los ladrones consiguieron sacarla y, según se observa en las imágenes, comenzaron a llevársela caminando por la calle. La escena quedó registrada por la cámara de seguridad y ahora forma parte de los elementos con los que se intenta reconstruir lo ocurrido.
Cinco motos y una bicicleta
Para el propietario, sin embargo, el episodio no empieza ni termina en la madrugada de este domingo.
Su particular historial de robos comenzó en 2008, cuando le sustrajeron una Dax. Tres años después, en 2011, volvió a ser víctima de los delincuentes. Aquella vez fue una Falcon que también estaba asegurada con traba. La motocicleta fue llevada andando desde barrio Candioti Sur.
Después llegó uno de los episodios más violentos. Una Honda Tornado le fue sustraída a punta de pistola durante la noche del 24, en barrio Ciudadela.
A ese recorrido se sumó el robo de una bicicleta Mountain Bike City, también en Ciudadela, que le llevaron desde los techos.

Más adelante sufrió el robo de una Corven en el mismo sector de Agustín Delgado. Y ahora, nuevamente en Agustín Delgado al 2700, otra Corven terminó en manos de los delincuentes. “Ese es el itinerario”, resumió el joven al reconstruir la sucesión de episodios que lo tuvieron como víctima.
"Acostumbrarse a los robos"
Más allá de la bronca y del perjuicio económico, su reflexión apunta a una cuestión que excede largamente su caso particular. “Creo que lo más tremendo es acostumbrarse a eso”, sostuvo.

Y puso el acento en un cambio de hábitos que, según su mirada, termina imponiendo la inseguridad cotidiana. “De vivir en una localidad tranquila como Concordia, que dejás la puerta abierta, a vivir acá en Santa Fe donde los ladrones pasan dos portones y te llevan la moto con traba y todo”, comparó.
La frase resume buena parte de su preocupación. No habla solamente de una motocicleta perdida, sino de la necesidad de modificar conductas elementales de la vida cotidiana ante el temor de convertirse nuevamente en víctima. “Es muy triste y preocupante acostumbrarse a vivir así”, concluyó.
Mientras tanto, las imágenes de la cámara aportan una pista sobre el accionar de los delincuentes. La presencia de una herramienta especialmente preparada para violentar sistemas de seguridad, el recorrido previo por la cuadra y la tranquilidad con la que finalmente se llevaron la motocicleta forman parte de una secuencia que ahora deberá ser analizada en el marco de la investigación.
Para el joven, queda otra vez la misma pregunta que ya se hizo cinco veces: cuánto tiempo podrá pasar hasta que vuelva a ocurrir.








