Las víctimas (en su mayoría adultos mayores) recibieron llamados telefónicos en sus domicilios particulares por parte de personas que -de manera engañosa- simulaban ser familiares y les indicaban que debían cambiar en el banco los billetes que tenían en sus casas. Para lograr el desprendimiento patrimonial, y recurriendo a diversas instrucciones engañosas, distintas personas pasaron luego por los domicilios de las víctimas y retiraron sumas de dinero, ya sea en moneda nacional como extranjera, valiéndose de los engaños desplegados. La mayoría de los llamados se efectuaron desde teléfonos celulares ubicados en la provincia de Misiones.