La defensa de Tadeo Azcurra, el asistente escolar condenado el pasado 3 de junio por haber abusado de una alumna de la escuela Monseñor Macagno, apeló el fallo y radicó una denuncia por falso testimonio.
Abuso sexual: apelaron la condena al portero de la escuela Macagno de Santa Fe
La defensa alega una "valoración selectiva e irracional de la prueba" producida durante el juicio oral, que culminó con la condena a 9 años y medio de prisión para Tadeo Azcurra.

El escrito, presentado por el abogado Santiago Banegas, critica la resolución del juez de primera instancia Lisandro Aguirre, y sostiene que la condena constituye un "quebrantamiento del estado de inocencia" y se apoya en una reconstrucción de los hechos que resulta "materialmente inviable" según los registros de las cámaras de seguridad del establecimiento educativo.
Para la defensa, la sentencia condenatoria omitió datos objetivos y "sustituyó la prueba por explicaciones abstractas", invirtiendo la carga probatoria al exigir que el imputado demostrara su inocencia en lugar de que la fiscalía confirmara su hipótesis más allá de toda duda razonable.

El caso, que conmocionó a la comunidad de la escuela Monseñor Macagno en 2024, entrará ahora en una etapa de revisión ante la Cámara de Apelaciones. En paralelo a la apelación, Banegas denunció penalmente por "falso testimonio agravado" a una profesional que declaró durante el juicio oral.
La condena
Azcurra fue condenado a 9 años y medio de prisión como autor de "abuso sexual con acceso carnal, agravado por ser encargado de la educación".
El caso se remonta al viernes 19 de abril de 2024, cuando una niña de 7 años que cursaba el tercer grado pidió permiso para ir al baño. Según determinó el fallo de primera instancia, al no encontrar papel higiénico, la menor se lo solicitó al portero en el cuarto de limpieza.

La sentencia dio por acreditado que el agente escolar aprovechó la oportunidad para invitar a la niña a participar de un supuesto juego, en el cual le vendó los ojos con una campera y consumó el abuso. La denuncia fue radicada por los padres esa misma noche, luego de que la pequeña relatara lo sucedido como el "juego del chupetín" con el "profe Tadeo".
Tras una semana de juicio, el juez Aguirre consideró que la evidencia -incluyendo registros fílmicos y un hisopado inicial- abonaba la teoría de la fiscalía.
La apelación
El recurso de apelación de la defensa se centra en lo que denomina una "insuficiencia temporal".
Banegas argumenta que las cámaras de seguridad imponen un límite objetivo de aproximadamente "cuarenta segundos" para la interacción en el sector de limpieza, y sostiene que en ese lapso es imposible que se desarrollara la escena compleja descrita por la acusación, que incluía preparar una silla, vendar los ojos, realizar el acto y entregar un chupetín.

Otro eje del recurso es la contradicción científica. La defensa remarca que, mientras un informe bioquímico inicial afirmó hallar espermatozoides en un hisopado realizado a la víctima, dos estudios genéticos posteriores (uno del MPA y otro de la UBA) arrojaron resultados negativos.
Al respecto, la denuncia por falso testimonio señala que la profesional en cuestión "afirmó ante el tribunal que sus estudios habían detectado ADN masculino, aunque en cantidad insuficiente para obtener un perfil genético; sin embargo, ante preguntas concretas y técnicamente delimitadas, terminó reconociendo que no había encontrado ningún indicador de ADN masculino".
El recurso presentado concluye que el Estado, al no preservar las muestras para una contrapericia, privó al hallazgo de todo control científico independiente, por lo que solicita la "absolución directa" de Azcurra.









