En épocas de importaciones restringidas y dólar caro, el robo de metales aparece como una constante a lo largo y a lo ancho del país y Santa Fe no es la excepción a regla. A las variables económicas hay que agregarle un condimento autóctono, que fue y lo sigue siendo, la escasa circulación durante la cuarentena, que permitió a los ladrones de cables cortar con total impunidad.
































