Kuala Lumpur es una ciudad ideal para caminar. Si bien es extensa, las áreas más interesantes se concentran en pocos kilómetros cuadrados, y pueden ser recorridas perfectamente a pie. De esta forma, a medida que uno avanza, podrá ir percibiendo los contrastes entre la población y las construcciones de las diversas zonas.
Los barrios más coloridos que constituyen una muestra de las diferentes culturas que habitan Kuala Lumpur son Chinatown, Little india y Kampung Baru, donde viven las comunidades chinas, indias y malayas, respectivamente.
La parte moderna y núcleo comercial de la ciudad se concentra en la zona conocida como Golden Triangle, a 5 minutos de las Torres Petronas, donde se encuentran gran cantidad de rascacielos, shopping malls y lugares de entretenimiento, teniendo todas las atracciones a un paso de distancia. Estas características convierten a la zona en un excelente lugar para alojarse.
En pleno centro de la ciudad encontramos el distrito colonial, con construcciones de estilo europeo e islámico, cuya vida discurre en torno a la plaza Merdeka, donde fue declarada la independencia en 1957.
No muy lejos de allí, los faroles rojos de papel y los puestitos ruidosos con vendedores ofreciendo desde comida hasta hierbas medicinales, ropa, bolsos, relojes, y carteras de marcas reconocidas a precios de risa, nos indicarán que hemos llegado al Barrio Chino. Aquí se encuentra la zona bancaria de la ciudad y se ha hecho muy popular por ofrecer alojamientos económicos, aunque no siempre de buena calidad.
Para los que se sientan atraídos por salir de compras, la ciudad dispone de una amplia variedad de sitios. El visitante sólo tendrá que decidir en cuál de los más de cincuenta shoppings comprar. En cada barrio y a cada paso se multiplican las opciones, desde las tiendas de ropa, saris, y bijouterie en Little India hasta equipos de electrónica y objetos de dudosa procedencia en Chinatown. Compradores compulsivos, abstenerse.
Kuala Lumpur suele desatar opiniones encontradas entre los viajeros, en cuanto a lo mucho o poco que tiene para ofrecer. La mejor opción es dedicarle al menos un par de días, para descubrir que lo agradable de esta ciudad no culmina en las Torres Petronas. Allí lo interesante recien comienza.



