La salud digestiva dejará de entenderse como un concepto limitado al funcionamiento del estómago y comenzará a abordarse desde una perspectiva más amplia e integral. Así lo planteó la médica Alina María Berenguer -MP 4978-, quien propondrá repensar el rol del sistema digestivo dentro del organismo y su vínculo con otros aspectos de la salud.
Salud digestiva: cómo se relacionan intestino, mente y sistema inmune
La médica Alina María Berenguer explicó cómo una mirada integradora permite comprender el rol de la microbiota y los hábitos en el equilibrio del organismo, y por qué atender las señales tempranas puede prevenir trastornos físicos y emocionales.

“Es un término difícil porque uno lo asocia a lo tradicional, que es el aparato digestivo”, explicó. Sin embargo, la especialista invitó a ampliar esa mirada: “Nuestro cuerpo entero es una maquinaria perfecta, pero el aparato digestivo es puntualmente aquel sistema que va desde la boca, pasa por el esófago, el estómago y todo el intestino”.

Más allá de la digestión
Según detalló Berenguer, el sistema digestivo no solo cumple funciones vinculadas a la digestión y absorción de nutrientes. Su dimensión ya da cuenta de su importancia: “ocupa entre 8 a 12 metros. Un edificio de dos o tres pisos, eso tenemos adentro”.
En este marco, destacó el rol del intestino como protagonista central. “Entró un jugador muy importante que es el intestino”, señaló. Y agregó: “Hoy incluso se lo llama segundo cerebro. Segundo cerebro es un concepto que a mí me empezó a llamar la atención”.
No obstante, la médica propuso una mirada diferente: “No me gusta decirle segundo, yo digo que es primo hermano del otro”. Esta definición busca resaltar la relevancia del intestino en igualdad de condiciones con el cerebro, dado que “tiene más de 100 millones de neuronas que se conectan directamente con nuestro sistema nervioso central y dialogan todo el tiempo”.
Conexión con el organismo
La especialista indicó que el intestino no funciona de manera aislada, sino que se encuentra conectado con distintos sistemas del cuerpo. “La microbiota nos conecta con todos los órganos”, dijo, en referencia al conjunto de microorganismos que habitan en el sistema digestivo.

En ese sentido, detalló que existen múltiples vínculos: “Hay un eje intestino piel, eje intestino sistema nervioso y eje sistema inmune”. Incluso, destacará que “la mayoría de nuestras células del sistema inmune están ahí en el intestino”.
Esta conexión permite entender por qué muchas patologías podrían tener su origen en el sistema digestivo. “Hoy un montón de patologías del sistema nervioso central como ansiedad, depresión, nublamiento mental o cansancio, se relaciona que hay que pensar primero en qué le pasa a nuestro aparato digestivo”, explicó.
Además, mencionó síntomas frecuentes que suelen naturalizarse: “La distensión abdominal es superfrecente en mi consultorio, veo personas que vienen de 10 años de constipación o de tener diarrea y no poder controlarlo”.
Escuchar las señales
Desde esta perspectiva, Berenguer hizo hincapié en la necesidad de prestar atención a las señales del organismo. “Nuestro aparato digestivo es silencioso. Lo que sucede desde la boca hasta el ano no tiene que hacer ningún ruido ni generar ningún síntoma”, indicará.

Por eso, advertió que cualquier manifestación debe ser considerada: “Cuando aparece algún síntoma, sea acidez, distensión, constipación o diarrea, son señales de que algo está rompiendo ese equilibrio”.
En este sentido, remarcó la importancia de actuar a tiempo: “Nuestro cuerpo siempre nos tiende a llevar al equilibrio y cuando nos da una de estas primeras señales hay que atenderlas porque estamos a tiempo de evitar medicación o tratamientos prolongados”.
También destacó el rol de los hábitos saludables: cambios en la alimentación, incorporación de probióticos y un enfoque preventivo permitirán mejorar el funcionamiento digestivo y evitar complicaciones.
Un enfoque integrativo
La médica propuso una mirada integral del paciente, que no se limite únicamente a lo físico. “Somos cuerpo, mente y espíritu”, afirmará, al explicar el enfoque de la medicina integrativa.

En esa línea, señaló: “Nuestro cuerpo habla y nuestra alma escucha. A veces no lo escuchamos”. Para la especialista, muchos síntomas físicos podrían estar vinculados a aspectos emocionales o espirituales que también deben ser abordados.
Por eso, en su práctica profesional trabaja de manera interdisciplinaria “ como psicología, biodecodificación y constelaciones familiares, porque vemos a la persona de manera integral”.
Finalmente, aclaró que este enfoque no se contrapone con la medicina tradicional: “Integra lo científico a lo holístico, disciplinas que milenariamente nos han acompañado”. Y concluyó que este camino se posicionará como una alternativa cada vez más presente frente a patologías que, en la actualidad, resultarán cada vez más frecuentes.











