Dormir pocas horas durante la noche y tratar de compensarlas con una siesta prolongada parece una solución sencilla. Sin embargo, descansar durante el día no equivale a recuperar por completo el sueño que falta. Las investigaciones muestran que una siesta puede ayudar a sentirse más despierto, pero sus efectos son limitados cuando la falta de descanso se repite.
¿Por qué las siestas largas no compensan la falta de sueño? Qué dice la ciencia
Dormir durante el día puede mejorar temporalmente la atención y reducir el cansancio, pero no reemplaza los beneficios del descanso nocturno. Un estudio realizado con más de 12.000 adultos analizó hasta qué punto las siestas ayudan a recuperar el sueño perdido.

El sueño cumple funciones esenciales para el organismo y necesita cierta regularidad. Por eso, aunque dormir un rato después del almuerzo puede aliviar la somnolencia, no debería convertirse en un reemplazo habitual de las horas de descanso nocturno.

Qué encontró un estudio sobre las siestas y la deuda de sueño
Una investigación publicada en la revista Sleep Medicine en 2020 analizó los hábitos de descanso de 12.367 adultos de entre 18 y 75 años en Francia. Los investigadores estudiaron cuánto dormían durante la semana, si tomaban siestas y cuánto prolongaban el descanso durante los fines de semana.
Los resultados mostraron que el 27,7% de los participantes tenía una deuda de sueño superior a una hora respecto de sus necesidades declaradas. Entre quienes presentaban un déficit severo, de más de 90 minutos, solo el 7,4% lograba compensarlo mediante siestas.
Los autores concluyeron que las siestas y las horas adicionales de sueño durante los fines de semana permitían recuperar solo una parte de la deuda acumulada. Es decir, dormir más durante el día podía ayudar, pero no alcanzaba para equilibrar de manera generalizada el descanso insuficiente.

Por qué despertarse de una siesta larga puede generar más cansancio
La duración del descanso también influye en cómo se siente una persona al despertar. Cuando el sueño se profundiza, interrumpirlo puede provocar inercia del sueño: una sensación transitoria de aturdimiento, lentitud mental y menor capacidad de reacción.
El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) explica que el sueño se vuelve más profundo a medida que pasa el tiempo y que despertarse cerca de una hora después de haberse dormido puede generar más somnolencia. Este efecto puede prolongarse si la persona ya tenía una privación importante de sueño.
Por eso, para quienes tienen una rutina diurna, el organismo recomienda considerar siestas breves, de entre 15 y 30 minutos, como una herramienta para mejorar el estado de alerta.

Cuántas horas de sueño se recomiendan
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño y la Sociedad de Investigación del Sueño recomiendan que los adultos duerman al menos siete horas por noche de manera regular.
Mantener horarios estables, reservar tiempo suficiente para descansar y evitar que las siestas tardías interfieran con el sueño nocturno son medidas que pueden favorecer una mejor rutina.
Si el cansancio durante el día es persistente, incluso después de dormir suficientes horas, conviene consultar con un profesional de la salud. La somnolencia frecuente puede tener distintas causas y requiere una evaluación individual.










