Yogur y digestión: un aliado natural para tu salud intestinal
Más allá de su valor como fuente de calcio y proteínas, su principal fortaleza está en los probióticos que aporta: bacterias beneficiosas que contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal, clave para una buena digestión y para el funcionamiento general del organismo.
El yogur aporta a la digestión y el equilibrio de la microbiota intestinal
El yogur es mucho más que un alimento fresco y sabroso. Diversos estudios y especialistas en salud destacan sus aportes para la digestión y el equilibrio de la microbiota intestinal, ese conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino y que desempeñan un papel clave en nuestro bienestar general.
Además de aportar nutrientes esenciales, el yogur puede ser una herramienta útil para quienes buscan mejorar su salud gastrointestinal de forma natural.
¿Por qué el yogur favorece la digestión?
El yogur es un producto lácteo fermentado que se obtiene al añadir ciertas bacterias saludables a la leche, como Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Este proceso de fermentación no solo transforma la leche, sino que da lugar a microorganismos vivos —conocidos como probióticos— que pueden ayudar a equilibrar la flora intestinal.
Los probióticos son bacterias beneficiosas que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, pueden favorecer un intestino saludable. Ayudan a mantener un equilibrio entre las bacterias “buenas” y las “malas”, lo que es fundamental para el funcionamiento óptimo del sistema digestivo.
El yogur ayuda a mejorar la salud gastrointestinal de forma natural.
Según expertos, un intestino con buena diversidad de microorganismos está mejor preparado para:
Proteger el sistema digestivo contra bacterias y virus perjudiciales.
Procesar los alimentos y extraer los nutrientes que el cuerpo necesita.
Producir vitaminas esenciales que el cuerpo no puede sintetizar por sí mismo.
Además, se estima que más del 90% de la serotonina —un neurotransmisor clave en el bienestar emocional— se produce en el intestino, lo que demuestra la compleja conexión entre la salud digestiva y otros aspectos de la salud general.
La clave está en elegir variedad que contenga cultivos vivos y activos
Beneficios comprobados para el sistema digestivo
Los efectos de consumir yogur con probióticos se han estudiado en diferentes contextos, y los hallazgos sugieren beneficios potenciales que van más allá del simple aporte nutricional:
Ayuda a equilibrar la microbiota
Los probióticos del yogur ayudan a mantener un balance saludable de microorganismos en el intestino, lo que puede prevenir que las bacterias perjudiciales se multipliquen excesivamente. Este equilibrio es esencial para una buena digestión y para prevenir molestias como diarrea, estreñimiento o hinchazón.
Puede aliviar algunos malestares digestivos
Existe evidencia de que algunos tipos de probióticos —como los presentes en ciertos yogures— pueden ayudar a disminuir la duración de la diarrea asociada al uso de antibióticos, ya que estos fármacos pueden alterar el equilibrio natural de la microbiota intestinal.
También se ha observado que pueden ayudar con otros síntomas como el estreñimiento o la hinchazón en algunas personas.
Fácil de digerir incluso para personas con intolerancia a la lactosa
El proceso de fermentación reduce la cantidad de lactosa en el yogur, la principal azúcar de la leche. Esto hace que muchas personas con intolerancia leve o moderada a la lactosa puedan tolerarlo mejor que la leche común. Además, opciones como el yogur griego o las versiones sin lactosa disponibles en el mercado ofrecen alternativas para quienes tienen más sensibilidad.
No todos los yogures del supermercado tienen el mismo valor nutricional o probiótico. Para asegurarte de que estás obteniendo los beneficios digestivos que buscas, ten en cuenta estos consejos al momento de elegir:
Busca “cultivos vivos y activos”
Esto indica que el producto contiene microorganismos probióticos vivientes que pueden contribuir al equilibrio del intestino.
Evita opciones con azúcares añadidos
Muchos yogures saborizados o con frutas contienen grandes cantidades de azúcar agregado, lo que puede contrarrestar los beneficios saludables. La opción más recomendada es el yogur natural sin azúcar, al que puedes agregar tus propias frutas o miel.
Considera el contenido de grasa
Si estás controlando tu ingesta de calorías o grasas, los yogures bajos en grasa o descremados pueden ser una buena alternativa.
El yogur no es exclusivo de la leche de vaca. Actualmente, el mercado ofrece versiones elaboradas a partir de bebidas vegetales como soja, coco o almendra, muchas de ellas con probióticos añadidos y enriquecidas con calcio y vitamina D para asemejar su perfil nutricional al de los yogures lácteos.
La clave está en elegir variedad que contenga cultivos vivos y activos, independientemente de su origen, y que se ajuste a tus necesidades y preferencias personales.