Llega por fin el final de un año que distó bastante del anterior. A esta altura, Colón tenía un mejor presente en el torneo de la Liga y se preparaba para jugar el Trofeo de Campeones que se jugó en diciembre en Santiago del Estero. Era el final de un año enmarcado por el éxito de un título de campeón histórico e inolvidable para los hinchas rojinegros. Lo que vino después fue una sucesión de desaciertos en la toma de decisiones. El equipo fue perdiendo jerarquía, varios de los campeones no pudieron mantenerse y se sucedieron los entrenadores: primero fue Falcioni (mejor en la Libertadores que en el torneo local), luego Rondina (poquito tiempo y nada de resultados), luego Chupete Marini (bien al principio y mal después) y por último Saralegui (que también arrancó muy bien con tres victorias en serie y luego llegaron dos derrotas consecutivas, aunque en la última dejó una buena imagen más allá del resultado).

































