Para lo bueno y para lo malo, la frase está plenamente justificada: "¡Fútbol argentino, nunca lo entenderán!". Así como Scaloni, Messi y compañía buscan hacerlo cada vez más grande adentro de la cancha, lo que sale desde los escritorios de un edificio de calle Viamonte que pasó a la virtualidad (se cocina todo en Ezeiza) muchas veces da miedo.



































