Es cierto que la gente de Colón está "desesperada" por conocer el nombre de un entrenador importante y de refuerzos para poder soñar con el ascenso el año que viene. Pero la realidad es que, tal como marcan los libros, Colón empezó a hacer los deberes como se debe. Se puso en manos de gente que se preparó, estudió y que acepta el gran desafío por los apuros que tiene un club como Colón.


































