“Che, ¿quién sos vos?, ¿te conozco?, yo soy fulano de tal...”, deben haber sido las pregunta y dichos más repetidos. Es que se armó una movida muy linda, con Gustavo Ripke y el Bambi Araos a la cabeza pero con el apoyo de José Pisarello y el resto de la dirigencia de Colón, para que decenas de ex jugadores volvieran a reunirse. Algunos ni siquiera conocían la “cancha nueva” y observaban asombrados desde el sum, en la zona de palcos, una infraestructura que para ellos resultaba extraña y admirable. Ellos habían jugado en una cancha distinta, con tribunas de madera y con instalaciones muy humildes y carentes de esta modernidad, lujo y amplitud que hoy identifica al Brigadier López.



































