Nardoni, Zenón, Esquivel, Marabel y hasta Machuca: dinero que Unión tiene en el aire
El 30 por ciento del “5”, el 20 por ciento del zurdo, el 10 por ciento del “3” y el 60 por ciento del delantero. Además, el 50 del hoy suspendido Imanol.
Nardoni, Zenón y Marabel integran parte del dinero que el club espera cobrar.
En un mercado argentino que se muestra como “planchado” y con un mercado que es de mucho engaño, Unión no es la excepción. “Todos queremos vender y contratar a préstamos. Del otro lado, nadie presta y nadie compra”, es una frase que se viene escuchando seguido en Casa Unión.
Para muestra real, lo del tema arqueros: 1) Unión no lo pudo comprar a Tagliamonte (500.000 dólares por el cincuenta) y Racing se negó a un nuevo préstamo: el arquero quería seguir en Santa Fe porque en Avellaneda será suplente; 2) Sin haber atajado un minuto, Atlético Tucumán lo repescó a Durso y volvió al “Decano”; 3) Y Matías Mansilla fue “repescado” del mismo lugar por Estudiantes de La Plata; 4) Unión logró convencer al “Pincha” y lo trajo a Mansilla a préstamo.
O sea, el movimiento propio de los arqueros del Tate (los que se fueron y el que llegó), refleja el mercado de verano: casi nadie compra y todo se hace a préstamo.
El mismo Unión, por ejemplo, ofreció sacar a Lucas Besozzi, que no será tenido en cuenta por Mauricio Pellegrino en Lanús. ¿La oferta?: un préstamo con cargo por un año. Por ahora, la respuesta del granate es negativa.
Siempre se dijo que, para equilibrar números, clubes como Unión deben vender bien un jugador por campeonato. El semestre del miedo, donde Madelón agarró el equipo como se lo dejó el “Kily” a un punto del descenso, no se fue nadie del equipo de López y Planes.
Por ahora, todo parece indicar que Fascendini no ejecuta cláusula, por Vargas no hay nada firme y Del Blanco dijo que “su cabeza está en Unión”. Así, Leo Madelón respira y se ilusiona con “tener a los tres hasta que arranque el Mundial FIFA”.
La realidad es que si no hay una venta importante, tampoco se equilibra la tesorería. “La verdad es que, con la cantidad de disciplinas deportivas que tiene Unión y los tres deportes profesionales desde 2026, abrir las puertas implica arrancar 300.000 dólares abajo todos los meses”, explican los dirigentes.
¿Qué otra forma tiene Unión para generar un ingreso extraordinario en el corto plazo?. La respuesta es una sola: que se pueda concretar alguno de todos los frentes “abiertos” de jugadores propios que fueron transferidos con el asterisco de “retener tal porcentaje” y/o “asegurar plusvalía futura”.
El 30 por ciento de Juan Ignacio Nardoni y además una plusvalía por encima de los 8 millones de dólares cuando Racing lo venda; el 20 por ciento de Kevin Zenón: si Boca lo vende o lo presta, el Tate cobra ese porcentaje del monto final que cierre Juan Román Riquelme.
Esquivel aparece como otro nombre clave en las plusvalías. Crédito: Manuel Fabatía.
El 10 por ciento de plusvalía de Lucas Esquivel, jugador negociado en el mercado anterior en cinco palos verdes por River; operación que los brasileros bajaron de un gomerazo.
El 60 por ciento del paraguayo Junior Osvaldo Marabel y el 50 por ciento de Imanol Machuca, hoy suspendido por un año por la FIFA después del “Malasia Gate” junto a Facundo Garcés.
Machuca de Vélez en acción con Nardoni de Racing. Crédito: REUTERS.
Y hasta se podría incluir, en el combo, el porcentaje de Thiago Cardozo que si Belgrano de Córdoba decide comprar le implicará al Tate más de un millón de dólares.
De una u otra manera, todos estos jugadores de Unión aparecieron “cerca” en el increíble mundo de las negociaciones, con el tironeo de las ofertas y las demandas.
Por ahora, el Tate espera y por momentos desespera cuando llegan los rumores: “Tal equipo quiere a y Unión tiene el…”.
En un mercado criollo planchado, con una ventana que engaña (abre ahora y cierra en marzo) antes del Mundial FIFA, Unión es uno más y gambetea la crisis: por ahora no vende y se refuerza en base a préstamos o compra baja en cuotas (la de DAD en 130.000 dólares a Sportivo Las Parejas).
La concreción de cualquiera de estos varios “negocios de dinero en el aire” le darían un oxígeno hoy impensado pero siempre esperado a la tesorería de Unión.