Las cuatro derrotas consecutivas de Unión, los silbidos y el canto en contra de un hincha desencantado con la campaña del equipo, armaron un panorama hostil y comprometedor el último viernes. Unión volvió a ser un equipo de mandíbula frágil y al que le vienen marcando goles todos los partidos pero, lo que es peor aún, tiene momentos de tanta inestabilidad que en los últimos tres encuentros (Independiente, Boca y Defensa y Justicia), sufrió goles en continuado, con muy pocos minutos entre uno y otro.
Al mal momento de Unión se le cruza un Riestra necesitado
El Tate arrastra cuatro derrotas consecutivas. Riestra viene de caer ante San Lorenzo y todavía no está salvado del descenso. El lunes, para ambos, está “prohibido perder”.

Con Independiente, fueron para dar vuelta un resultado que era favorable. Contra Boca, para terminar de definir el partido (estaba 1 a 0 y ocurrió en el final del encuentro). Y ante Defensa y Justicia, después de desperdiciar tres jugadas muy claras para ponerse en ventaja (dos mano a mano y un tiro libre estrellado en el travesaño), llegaron los dos golpes de nocaut que le asestó el rival.
A esa fragilidad defensiva que ya se ha convertido en un mal endémico, se le suma ahora la “escasa potencia de sus golpes”. Unión ha dejado de ser el equipo letal y capaz de convertir en cualquier momento. Ya no tiene, por ejemplo, aquella potencia que demostró en los partidos que ganó en Santa Fe ante las dos revelaciones del torneo (Instituto y Sarmiento de Junín). En los últimos tres partidos convirtió un solo gol. Y terminó perdiendo porque no hay una respuesta defensiva adecuada, algo que se ha convertido en el verdadero déficit que tiene este equipo de Madelón.
El técnico viene probando de todo. Sistemas y jugadores han rotado, entrado y salido. Buscó el sábado un poco más de tenencia de pelota y no tanto vértigo, cuando decidió que jueguen Luna Diale y Malcorra por afuera, más dos volantes de contención (Mosqueira y Giaccone) para tratar de encontrar ese equilibrio defensivo que le viene faltando. Debutó Rubio, pero sigue faltando esa solvencia que el equipo supo tener en otros momentos y no hace tanto tiempo. Y esto es lo que más preocupa, porque desde abril pasado que a Unión le vienen convirtiendo goles sistemáticamente en todos los partidos. Y así se complica la chance de ganar partidos, máxime cuando el poderío ofensivo empieza a escasear, como ocurrió en estos últimos encuentros.

Todos coinciden en que hay jugadores nuevos que se están acoplando (en defensa ocurre con Rubio y con Rocha), que todavía no se puede encontrar un doble cinco que se afirme (en ese aspecto, se extraña el aporte que daban Mauro Pittón y Profini) y todo esto lleva a que el equipo no tenga el equilibrio necesario. Unión ha perdido jerarquía y rendimiento de mitad de cancha hacia atrás, en un bloque defensivo que todavía no ha podido complementarse. Y el torneo se le va, quedando casi afuera del objetivo que se trazó Madelón de clasificar a la Sudamericana y complicado y urgido de sumar muchos puntos en los cuatro partidos que restan, para entrar en el Reducido.
Va a jugar contra un equipo que no ha tenido un buen año y que todavía no ha podido salvarse del descenso. Riestra viene de perder ante San Lorenzo, pero está seis puntos por encima de Aldosivi (con 12 en juego) y se jugará, ante Unión, la posibilidad de “hacer los deberes que le faltan” para salir definitivamente de una situación que es comprometida, aunque tiene una diferencia apreciable sobre un equipo, el marplatense, que más allá de alguna reacción experimentada con el cambio de entrenador, está visto que le está costando muchísimo sostener su permanencia.

No es un partido de seis puntos, el del lunes que viene a la noche, porque Unión no está en las condiciones en las que se encuentra Riestra. Pero es un partido en el que los dos deberán salir a ganar, casi como único resultado que les sirve. Madelón alejó cualquier tipo de especulación cuando declaró, apenas terminado el encuentro del viernes pasado, que no renunció ni lo echaron. Su espalda es ancha, pero él sabe, como hombre del fútbol, que necesita de los resultados. Y estos no se le dan, alejándolo de casi todo. Se nota que tiene energías, pero también está claro que a esas energías le tendrá que sumar respuestas claras en el trabajo y en la conformación del equipo, para que la cadena de derrotas se corte de inmediato.










