Con el efecto pandemia sobre sus espaldas, la situación es muy compleja para la Fundación Actitud Solidaria, que desde hace más de una década asiste a personas en situación de calle de la ciudad. Un grupo de voluntarios sigue saliendo en recorridas nocturnas para llevarles a los indigentes comida, ropa y otros enseres elementales, como yerba y azúcar. Pero el trabajo se hace más cada vez cuesta arriba, porque se reciben menos donaciones, y la cobranza de las cuotas societarias se dificulta.

































