A mediados de la década de los '90, el aguilucho langostero llegaba a estas tierras australes desde América del Norte, tras recorrer unos 11 mil kilómetros, como buen ave migratoria. En ese entonces, en los campos de la región pampeana se utilizaba un tipo de agroquímico (monocrotofos) para el control de plagas (langostas). Los aguiluchos llegaban, comían esas langostas -son su principal alimento- fumigadas y contaminadas, y morían. Hay registros periodísticos de grandes mortandades de estas aves: hasta 10 mil aguiluchos apilados en montañas de cadáveres.
































